El Estado está obligado a permitirnos vivir

En la carrera por las curules legislativas y las sillas edilicias, se llega a tener tanta disposición por el partidismo, que nos olvidamos de los peligros que puede acarrear el hecho de que obviemos la seguridad.
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Tal ha sido el caso de dos partidarios, entre ellos un alcalde buscando reelección, que por llevar su bandera a un sitio más alto, se subieron a un poste de alumbrado eléctrico y fueron fulminados por la energía eléctrica. Uno murió en el instante y el otro en el hospital al cual fue llevado.

Cabe la pregunta: ¿Es racional poner su vida en peligro, por una simpleza? Digo simpleza porque todo, absolutamente todo, ante el valor de la vida es simple, es vano. Creo que el amor al partido político es válido en todo ser humano, todavía más apropiado es el hecho de que los ciudadanos amemos a nuestra patria hasta el grado de morir por ella, por eso, la desgracia que le pasó a esos dos salvadoreños me ha llamado mucho la atención y me hace reflexionar, colateralmente, en los problemas que estamos pasando con los servicios del fluido eléctrico, agua potable y el gas propano.

La industria de la electricidad está basada en su explotación como recurso natural, que no debería ser malgastada ya que no es renovable; los japoneses han encontrado la forma de conservar el vital líquido por medio de los lagos artificiales. Nosotros tenemos la bendición de tener inviernos fuertes; sin embargo, me acongojo cuando observo cómo “las correntadas” pasan y simplemente se desperdicia esa fuente de energía. ¿Acaso no tenemos la misma inteligencia que nuestros hermanos japoneses? Luego esa misma agua debería proporcionar el abastecimiento en los hogares, pero tampoco la ANDA hace algo por captar los torrentes desperdiciados. No olvidemos que todo en la naturaleza llega a su fin y que la duración de los recursos naturales es limitada.

Luego, en la misma línea, dilucidamos que el gas propano mantiene a muchos salvadoreños, desde la simple cocina hasta el combustible industrial, pero lo cierto es que solo a nuestro Gobierno le ha parecido justo segregar a la población, a tal grado de que en este país se paga menos por el gas si se es paupérrimo. Pero del pobre para arriba en la escala social, hay a una marginación solo por el hecho de que se gana para sobrevivir.

¿Qué culpa tiene una persona de progresar? Porque si existe culpa, debemos observar y apuntar en la misma culpabilidad a todos los que antes eran pobres y ahora son nuevos ricos.

Lo cierto es que el primer violador de los derechos de subsistencia humana es el Estado, y lo demuestro, a nosotros se nos cobra el agua que bebemos, no cobran el servicio, ya que si se cobrara, la cuota tendría que ser fija para todos.

Otra prueba que se nos cobra, la ingesta del agua, es que en el recibo dice que hemos consumido tantos metros cúbicos y si no pagamos, no hay agua. Esto es, a pagar por algo que es vital para la vida; luego ¿por qué no dar el subsidio al gas, como antes? Así la tortillera que consume más de un tambo a la semana podría obtener ganancia.

Señores: no hay enemigos en el mismo país, lo que hay son adversarios políticos.

Futuras autoridades, ustedes no dejan de ser salvadoreños, solo los contratamos por 3 años para que nos conduzcan, y no pierdan de vista que este país es el mejor negocio.

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