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El FMLN comete un tercero y cuarto error

El FMLN, en su XXXIII Convención Nacional, cometió un tercer gran error político: responsabilizar de la crisis nacional a la derecha, a los embajadores extranjeros, a los grupos que denuncian la corrupción y hasta a la Sala de lo Constitucional
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El FMLN, en su XXXIII Convención Nacional, cometió un tercer gran error político: responsabilizar de la crisis nacional a la derecha, a los embajadores extranjeros, a los grupos que denuncian la corrupción y hasta a la Sala de lo Constitucional y, para hacer frente a sus errores, está alineando dentro del contexto “antiimperialista, revolucionaria y socialista” a la Fuerza Armada y esto, como parte del “nuevo pensamiento económico y jurídico del Estado”; ha cometido además, un cuarto error político: el alza del salario mínimo, que es aplicación práctica de su pensamiento económico y político, el cual pretende el debilitamiento de la empresa privada y la consolidación de las masas, en derredor del Gobierno.

Los dos primeros grandes errores del FMLN fueron la protección a Mauricio Funes y a José Luis Merino. En ambos casos, el FMLN se protegió como armada estructura clandestina y como partido político legal. A Mauricio Funes se le permitió satisfacer su instinto de enriquecimiento, aunque a costa del Estado: fue instrumento apropiado ad hoc, para generalizar la corrupción dentro del Estado, como expansión de la habida durante el gobierno de Saca, y permitiendo un mejor control del Estado. El sobresueldo a los ministros permite cohonestar a otros órganos del Estado y a partidos políticos.

No pudiendo corromper a la Sala de lo Constitucional, el FMLN ha optado por amenazarla buscando la destitución de sus miembros, por diferentes formas, pero esta se ha fortalecido, por ser la única entidad contralora que no sigue vinculación partidaria y no puede ser cohonestada por el Ejecutivo.

El gran error del FMLN es creer que puede sostenerse por vía de la fuerza, utilizando conjuntamente el poder de la Fuerza Armada y el de sus bases en la calle; y será muy manifiesto dicho error, cuando se junte a su cuarto error: el aumento al salario mínimo, cuyo fin es quebrar al empresariado y prepararse una ventajosa base electoral para 2018 y 2019. Dicho aumento, creando una crisis más, debilitará la economía nacional, profundizando la crisis existente y forzosamente cambiará la percepción de la ciudadanía, que ha de volcarse en contra del Gobierno y no en contra del empresario.

Pese a los errores cometidos, al ciudadano común le parece por ahora, que el FMLN está realizando un buen Gobierno y dicho buen parecer lo logra con su capacidad de manejar la información por medio de un muy alto activismo: lleva su mensaje político de boca a boca, además de las radios comunitarias que realizan una campaña de ideologización. Pese a tal intenso programa, el contraste de la realidad con la teoría hará que la población reaccione y se vuelva contra el FMLN y esta reacción provendrá de la misma izquierda excluida del Gobierno (encabezados por los sindicatos), apoyados por el empresariado.

Una Fuerza Armada ideologizada, y dirigida dentro del “proceso de cambio”, identificaría los intereses nacionales con los intereses del Gobierno, lo cual conlleva una purga de los oficiales “no alineados” y una sujeción al Ejecutivo y no a los diferentes Órganos del Estado, en su función constitucional. Por ahora, la única institución totalmente apolítica, desde el 15 de octubre de 1979, ha sido la Fuerza Armada, pero dicha situación está cambiando y será evidente, ante una futura crisis del Gobierno.

Regla para los países Socialistas del Siglo XXI: “La Fuerza Armada es parte de un proyecto político. No se puede separar el pensamiento militar del político”. Hugo Chávez, presidente de Venezuela, junio de 2007.

Tags:

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