¿El FMLN y la ANEP están claros sobre sus apoyos?

Creer que los problemas entre la Sala de lo Constitucional y la Asamblea Legislativa solo se acaban políticamente es una equivocación del tamaño de la Catedral.
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<p>De esa forma solo se arregla el corto plazo. Pero nadie, absolutamente nadie, podrá garantizar, de esa manera, que las grescas desaparezcan. Con respeto a quienes se inclinan por una solución política. Pero tendrán que colocarse anteojos contra la miopía. <br /></p><p>La única solución que le miro a lo que ocurre ciertamente tiene un contenido político. Pero, la medicina también debe ser, esencialmente, jurídica. No basta con creer que si se mueve a uno u otro magistrados los problemas acaban. Y créanme que no hay solución a nada de lo que vemos si el país no examina, como si fuese un tour guiado, el modelo seguido por la Sala de lo Constitucional. <br /></p><p>Si no fuese cierto esto último, no veríamos a los conservadores, o a la derecha, defendiendo un modelo constitucional revolucionario y de avanzada. Mucho menos veríamos a Sigfrido Reyes, y al FMLN, defendiendo un modelo constitucional liberal y conservador. Así de extraño es lo que estamos viendo. La izquierda defiende un modelo constitucional liberal, y la ANEP otro modelo de interpretación socialdemócrata o más de izquierda. Así de cruzado están los problemas nacionales. <br /></p><p>Les diré lo que creo: lo que ha ocurrido en el país es que, quizá sin tenerlo totalmente discutido, la Sala de lo Constitucional ha construido una suerte de Estado de Derecho jurisdiccional constitucional en el que se borra la diferencia entre las instancias de creación y de aplicación de la norma. Eso no es malo, ni peligroso, si se tiene cultura constitucional. Asusta si se construye en la penumbra. <br /></p><p> Como sucede en Alemania, eso ha sustituido el tradicional Estado de Derecho parlamentario legislativo donde la elaboración de la ley tiene supremacía. Me atrevería a decir que por eso es que, en algunas sentencias de la sala, se le pide a la Asamblea Legislativa que legisle en tal o cual sentido. Cuando eso ocurre, Sigfrido Reyes pega el grito al cielo. Denuncia la invasión de un poder en sus escenarios. El legislador se siente limitado. Por eso algunos dicen que eso convierte la Sala de lo Constitucional un legislador concurrente. Y eso también corresponde al viejo pleito entre la ley (creada en el congreso) y la Constitución. <br /></p><p> Para explicar por qué ocurre eso, el cuento es muy largo. Hay que explicar todas las teorías de Carl Schmidt y las de Hans Kelsen, dos grandes constructores de la teoría del Estado. Lo que hay que tener en cuenta, cuando se estudia este tema, es que, en teoría constitucionalista, las posturas de Sigfrido Reyes defienden el paradigma del Estado liberal (la creación de las leyes por encima de todo), contra el “estado interventor” (la interpretación de las normas constitucionales con mucha extensión social). <br /></p><p> Como creo que pocos se han percatado de eso, me da risa cuando meto el escalpelo en este tema. Sobre todo porque la cercanía de la Sala de lo Constitucional con el Estado jurisdiccional constitucional revelaría que sus magistrados se aproximaron al estado social de derecho que configuraron los alemanes el siglo pasado. Y eso es cierto: para los alemanes, el desarrollo de su tribunal constitucional fue una arma muy potente para transformar la sociedad. Esto último es lo que apoyaría la ANEP y no estoy seguro que estén claros de eso. <br /></p><p>Tampoco tengo claro, porque nadie se lo ha preguntado, si el presidente Mauricio Funes entiende que en su programa de gobierno se escribió muchas referencias al estado social de derecho como construcción típicamente alemana. Si eso fuese así, Funes tendría que colocarse al lado de las posiciones constitucionalistas de la Sala de lo Constitucional. El camino que han seguido los magistrados de esa sala (Estado jurisdiccional constitucional) es uno de los motores construidos por los alemanes para impulsar su “estado social de derecho”, concepto que retomó el Gobierno en su programa. <br /></p><p>El país ya no aguanta más extravíos en el análisis. No hay solución sin analizar el modelo de interpretación constitucional. Si con algo pecamos los centroamericanos es que no vimos que nuevas, y muy grandes, ventiscas nacerían de la crisis del derecho constitucional. Las crisis de grandes tallas constitucionales nacieron antes del derrocamiento de Mel Zelaya. Siguieron con el golpe. Avanzaron por Costa Rica y Nicaragua. Ahora es El Salvador el que está incendiado por ese tema. Ya no podemos ser tan cegatones.</p>

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