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El FODES: del planteamiento original a la realidad (2/2)

El territorio es desequilibrado y fragmentado.

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Sandra de Barraza - Columnista de  LA PRENSA GRÁFICA

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El FODES dio capacidad a los gobiernos locales de ejecutar obras en beneficio del municipio; es un instrumento que ha contribuido a desconcentrar la inversión pública, ha democratizado la inversión. Por ley, se obligó a reorientar un porcentaje de los ingresos corrientes netos del presupuesto del Estado para distribuirlo en el atomizado territorio que tiene nuestro país.

La inversión del gobierno central se concentra en los municipios y departamentos con mejores condiciones. Se construyen, se destruyen y se vuelven a construir pasos a desnivel en la zona metropolitana. Se invierte en la ampliación de carreteras y calles que conducen a zonas residenciales urbanas en municipios con mejores condiciones de desarrollo. Se invierte en plantas de generación de energía para suplir la demanda de zonas metropolitanas, urbanas e industriales. Y todos los millones que se invierten desde el gobierno central provocan y agudizan los enormes desequilibrios e iniquidades en las oportunidades de desarrollo.

El FODES, con la orientación que tiene la ley, es EL instrumento que permite hacer realidad inversiones públicas más allá de los centros de concentración del poder. Es un recurso para atraer inversión privada porque es una realidad que la inversión privada se concentra en los espacios que tienen mejores condiciones: que tienen agua, que tienen energía eléctrica, que tienen conectividad vial en buenas condiciones, que tienen seguridad, y entre otros, que tienen impuestos y tributos competitivos. Allí se asienta la actividad que es competitiva.

El territorio es desequilibrado y fragmentado. Desequilibrado porque en la cuarta parte del país se concentra la actividad productiva. De los 262 municipios, en 71 de ellos se concentra el 73 % del padrón electoral y, casi 9 de cada 10 empresas se ubican en municipios con más recursos en los departamentos de San Salvador y La Libertad. Más allá de estos municipios privilegiados, no hay a quien cobrarle impuestos y tasas municipales. Esta es la realidad que se mantiene a pesar del FODES.

La ley del FODES fue aprobada hace 32 años y a esta fecha ya es hora de repensar los criterios establecidos para su distribución. El 50 % del FODES está comprometido con la cantidad de población por municipio. ¿Fuente de información? ¿El VI Censo de Población y V de Vivienda de 2007? ¿Las Proyecciones de Población por departamento 2005-2050? Ambos fueron publicados en 2009. Durante este tiempo, la fecundidad ha bajado, la migración ha incrementado, la mortalidad infantil ha disminuido, la esperanza de vida ha subido y la urbanización se ha acelerado.

El 20 % del FODES se distribuye según el nivel de pobreza en cada municipio. Usan 13 indicadores de los cuales 7 tienen que ver con condiciones de vivienda, 4 con educación, 1 con salud y 1 con ruralidad. Otra vez sale a luz la carencia de fuentes de información actualizadas. La Encuesta de Hogares de Propósitos Múltiples 2018 no tiene información municipal: ¿Cuál es la fuente de información? ¿Cada cuánto se actualiza? Y la pobreza multidimensional ¿se considera?

El 5 % del FODES se distribuye según extensión. Metapán con 668 km² recibe más que Cuscatancingo que tiene 5.4 km². Aquí no hay posibilidad de cambio. El restante 25 % a distribuir responde al concepto de equidad. El monto se divide equitativamente entre los 262 municipios. ¿Cuál equidad si solo unos pocos municipios son los privilegiados?

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