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El Fondo no tuvo rodeos para señalar la cripto locura

Mientras le leen la plana a lo grande luego de que no sólo los expertos locales con criterio e independencia sino que la población de modo mayoritario le ha dicho que su fiebre por ese activo es un desperdicio de dinero público, Bukele se prepara para ser uno de los expositores en un evento mundial sobre bitcóin en Miami, dentro de tres meses. Sin duda, una paradoja grosera que retrata por enésima vez que al presidente lo que pase con la economía nacional es secundario ante sus negocios, los de sus allegados y la alimentación de su megalomanía.

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La Prensa Gráfica

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El Fondo Monetario Internacional ya no sólo ha dejado al gabinete de Bukele como impreciso por decir lo menos sino que ayer le recomendó desdecirse de su cripto locura, a menos que quiera herir de muerte la economía de El Salvador.

Lo de impreciso es impreciso; el FMI ha hecho quedar al gabinete económico y especialmente al ministro de Hacienda en ridículo. ¿Cómo si no se debe calificar que hace siete meses, Alejandro Zelaya sostenía que "la negociación con ellos para acceder a un acuerdo que nos permitirá tener financiamiento presupuestario en los próximos tres años" por una cantidad cercana a los mil 300 millones de dólares "está maduro y por cerrar"? Una vez establecido que los negociadores con el Fondo no movieron ni un centímetro esas negociaciones, poco más de medio año más tarde es evidente que quien saboteó las posibilidades nacionales de oxigenar las finanzas públicas ha sido el mismo presidente de la República con su proyecto escolar sobre criptomonedas.

En noviembre, el mandatario se refirió en clave de autocelebración a los comentarios que el Fondo Monetario hizo en su evaluación técnica sobre El Salvador. Y comenzaba diciendo que su gobierno y la multilateral no estaban de acuerdo "en algunas cosas, como la adopción del bitcóin." Pues resulta que ese tema no es sólo uno de los temas sino la piedra de tropiezo en las pláticas por financiamiento.

Ayer, el FMI no se anduvo con vueltas e instaron al régimen "a limitar el alcance de la ley Bitcóin eliminando su calidad de moneda de curso legal" debido a los riesgos que supone para la estabilidad e integridad financieras y la protección del consumidor así como desaconsejaron emitir bonos respaldados por bitcóin.

Mientras le leen la plana a lo grande luego de que no sólo los expertos locales con criterio e independencia sino que la población de modo mayoritario le ha dicho que su fiebre por ese activo es un desperdicio de dinero público, Bukele se prepara para ser uno de los expositores en un evento mundial sobre bitcóin en Miami, dentro de tres meses. Sin duda, una paradoja grosera que retrata por enésima vez que al presidente lo que pase con la economía nacional es secundario ante sus negocios, los de sus allegados y la alimentación de su megalomanía.

Hubo otros datos poderosos provistos por el FMI que deberían mantener ocupado al gabinete económico, hasta ahora un monigote de cartón. Por ejemplo, que entre el año pasado y este se prevé que la inflación supere el 6 por ciento; o que la balanza comercial ha alcanzado unas cifras de casi -30 por ciento que subrayan la dependencia del país de sus aliados comerciales, sin duda a tomar en cuenta cuando la diplomacia camina en un sentido opuesto al de las realidades económicas.

Y lo más importante: que de no haber un cambio dramático de rumbo, la deuda pública subiría a alrededor del 96 % del Producto Interno Bruto en 2026. Esa situación no tiene ningún viso de mejora considerando que además de los déficits fiscales "persistentes", hay intereses de anteriores préstamos muy grandes que pagar.

Lo que ha endeudado al país no ha sido la pandemia, sino un gobierno que se ha gastado millones en propaganda, lujos, inteligencia contra ciudadanos, armamento innecesario y en un experimento ridículo llamado bictoinización, y que ha sido vulgarmente opaco en el uso del erario nacional. Y cada vez más salvadoreños lo van entendiendo.

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