Lo más visto

Más de Opinión

El Internet de las Cosas

Hace poco se comentaba en un medio local el avance tecnológico que tenía El Salvador en los años setenta cuando industrias electrónicas como Texas Instruments se habían establecido firmemente en El Salvador creando numerosos empleos a todos los niveles, elevando así nuestro perfil tecnológico y mejorando la economía.
Enlace copiado
Enlace copiado

También se aducía que si a raíz de la guerra civil no se hubiese marchado Texas Instruments, entonces Intel, la más prestigiosa fabricante de chips electrónicos, también habría llegado y no a Costa Rica como lo logró en los ochenta.

En los vibrantes setenta El Salvador introdujo por primera vez en Latinoamérica la adaptación a usos contables de pequeñas computadoras; se diseñó el primer sistema de energía solar y se estableció la primera Asociación de Energía Solar de Latinoamérica. Era una época de progreso en otras áreas, pero la sombra de la guerra civil ya se cernía. Sabiendo el enorme daño que causaría, varias personas quisimos evitarla, pero sectores extremistas y oportunistas la hicieron estallar, muchos cerebros calificados fueron asesinados o tuvieron que salir.

El pasado octubre participé en la donación de software especializado para Estudios Eléctricos que una empresa de California hizo a universidades locales, y recuerdo la buena impresión y esperanza que me produjo la receptividad de profesores y estudiantes. A fines de noviembre asistí a la Convención del Internet de las Cosas (ITO por sus siglas en inglés) realizado en Santa Clara, California, corazón del conocido Valle del Silicio, donde viví diez años de exilio y estudiaron mis hijos. Estaban presentes profesionales y las empresas electrónicas más conocidas de todo el mundo pues el ITO marcará la pauta de muchas aplicaciones en industrias, plantas eléctricas, sistemas de transporte y edificios y ciudades inteligentes para lograr más eficiencia, rapidez y por ende reducción de costos. Básicamente consiste en relacionar armónicamente vía internet dedicado todo dispositivo que contenga un chip y manejarlo a través de la nube, el cual es un servidor o lugar electrónico de almacenamiento, con espacio ilimitado.

Pues bien, en El Salvador ya tenemos un grupo de jóvenes integrantes de una empresa de ingeniería que están trabajando con gran entusiasmo, dirigidos por mi hijo Arne, graduado en la Universidad de Santa Clara, en la introducción del ITO en proyectos prácticos y pronto se verán resultados.

En 1984, a invitación de un amigo costarricense con quien había compartidos aulas en la Universidad del Estado de Luisiana, fui testigo de la visita de una delegación del Gobierno de Costa Rica justamente a Santa Clara; la visita tuvo éxito pues logró la llegada de Intel a ese país y posteriormente el establecimiento de una robusta industria electrónica.

En esa oportunidad pensaba con tristeza que mientras El Salvador se desgarraba en una guerra civil, un país hermano que había evitado conflictos similares se nos adelantaba. Todo lo anterior debe llevarnos a reflexionar que debió evitarse la guerra civil y que a pesar de la crisis que basada en la impunidad y corrupción crearon los bandos que pelearon la guerra y han gobernado el país desde el Acuerdo de Paz de 1992, hay espíritus que con fe en Dios y en su trabajo no se rinden, lo que refuerza esperanzas para que en El Salvador reinen la paz y justicia que tanto necesitamos.

Lee también

Comentarios