El Salvador 2024

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Analista

En los últimos años el país ha sido sometido a una serie de eventos de carácter coyuntural que nos ha distraído de la definición de una estrategia de desarrollo de mediano y largo plazo. Un país que pretenda resolver los grandes problemas de pobreza, marginalidad, violencia, falta de empleo, debe contar con una estrategia definida y consensuada tanto a nivel político con al menos todos los actores representados en la Asamblea Legislativa, pero también debe contar con un apoyo de la sociedad civil para su definición, acompañamiento e implementación a largo plazo.

Las energías de los salvadoreños han estado orientadas a enfrentarnos unos contra otros producto de diferentes y contrapuestas visiones sobre el rol del Estado y sobre la forma de resolver los problemas fiscales y de pensiones que han consumido nuestra atención para evitar consecuencias negativas de grandes proporciones. El haber llegado en abril del presente año al impago y sus consecuencias negativas para el gobierno, las empresas privadas y las familias salvadoreñas generó las condiciones para que se pudiera lograr el acuerdo sobre la reforma de pensiones de finales de septiembre y ha abierto la puerta para concluir la negociación del pacto fiscal.

Es fundamental que la próxima semana se pueda definir una metodología, los actores que van a participar, la agenda, los mediadores/observadores y los plazos en los que se va a negociar el pacto fiscal. Estamos a las puertas del calentamiento de los ánimos por la campaña electoral tendiente a elegir alcaldes y diputados, por lo que es indispensable que en los próximos 30 días se pueda tener ese acuerdo concluido y que eso permita definir las finanzas públicas para el mediano plazo (2018-2020). Ese acuerdo viabilizará la aprobación del presupuesto de la nación de 2018 y su financiamiento y permitirá negociar un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, el cual nos dará acceso en condiciones muy favorables a fondos de los organismos multilaterales como el BID y el Banco Mundial.

Pero El Salvador no se puede quedar pegado en las discusiones de corto plazo solamente, tenemos que poder levantar la cabeza y buscar estrategias de desarrollo de mediano plazo, las cuales puedan comenzar a implementarse durante el presente gobierno y darles continuidad con el próximo gobierno que tomará posesión en junio de 2019.

Es por ello que como Luis Membreño Consulting estamos organizando un evento el próximo martes 24 de octubre para poder dimensionar adecuadamente lo que se logró con el acuerdo de la reforma de pensiones, comentar el camino que se puede seguir para lograr el pacto fiscal, pero sobre todo tratar de dar luces sobre cómo hacemos para definir una visión compartida de mediano plazo que sea independiente de quien gane y quien pierda las elecciones de 2018 y 2019.

Hay casos exitosos en la región de programas de desarrollo de mediano plazo que han sido consensuados entre los políticos y diferentes actores de la sociedad civil para darle claridad a las apuestas de país de mediano plazo. El caso de “Honduras 2020” es un ejemplo exitoso de cómo se puede impulsar el desarrollo de un país a mediano plazo cuando los ciudadanos y el gobierno se unen alrededor de una visión compartida de futura con apuestas claras y sostenidas en el tiempo.

En nuestro foro pasaremos revista a los esfuerzos que ya se están haciendo en el país con el apoyo de organismos internacionales como el BID y el gobierno de Estados Unidos, los esfuerzos que ha desarrollado el gobierno para definir los sectores claves para el desarrollo y finalizaremos con un panel de carácter político al que hemos invitado a ciudadanos que pretenden tener una incidencia determinante en el país a partir de 2019.

El Salvador tiene todo el potencial para salir del hoyo en el que hemos caído, pero necesitamos unirnos en una visión compartida de futuro en aquellas áreas estratégicas para nuestro desarrollo: Seguridad, educación, generación de empleo e inversión, apuestas a sectores productivos específicos, finanzas públicas sólidas y salud. Estos son campos fundamentales en los que debemos ponernos de acuerdo para que impulsemos las apuestas estratégicas que tanto requiere nuestro país.

Hagamos de “El Salvador 2024” un instrumento de consenso para enfrentar con madurez y responsabilidad nuestro compromiso histórico de dejar un mundo mejor a nuestros hijos y a las futuras generaciones. ¡En nuestras manos está el futuro!

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