Lo más visto

Más de Opinión

El Salvador: aplazado en innovación

Al comparar a Singapur con El Salvador, se ve con claridad la diferencia del potencial de crecimiento económico y del ingreso por persona. La razón principal: la marcada diferencia en la capacidad de innovación...
Enlace copiado
El Salvador: aplazado en innovación

El Salvador: aplazado en innovación

El Salvador: aplazado en innovación

El Salvador: aplazado en innovación

Enlace copiado
El Índice Mundial de Innovación 2016 nos deja ver cuán atrasado está El Salvador, ubicado en la posición 104 entre 128 países. Los países ricos no son los que invierten en innovación sino que son ricos porque invirtieron en innovación. Ese es el desafío que enfrentamos como país.

En los años noventa nacieron nuevas ideas y conceptos dando vida a la llamada “Nueva Economía”, la que, acompañada de las innovaciones, han cambiado a las sociedades. Por esto, se considera que no vivimos un tiempo de cambios sino que un “cambio de época”, de la “industrial” a la del “conocimiento”, catapultada por los profundos y vertiginosos procesos de “innovaciones” en las tecnologías de la información y las comunicaciones.

Por esto, también se le conoce como la “Era de la Innovación”, que requiere “trabajadores del conocimiento” (Peter Drucker), con experiencias para aplicarlas, innovar y comunicar efectivamente. Este nuevo mundo demanda de las organizaciones cambios “innovadores”, el desarrollo de tecnologías, la introducción de nuevos métodos para ganar mayor productividad y competitividad; y como sociedad, mejorar la calidad y condiciones de vida.

Joseph Shumpeter, economista austro-estadounidense, en su “Teoría del Desenvolvimiento Económico” (1912), ya visualizaba que la innovación tecnológica constituía el elemento principal del progreso económico y de la generación de la riqueza de las naciones. En ese contexto formuló la teoría del “empresario innovador”, señalando que es aquel que tiene la capacidad de determinar el aumento o disminución del crecimiento de la economía capitalista y la prosperidad de sus pueblos, basado en las empresas privadas.

Entonces, el “verdadero empresario” es el “innovador”, el que con sus inventos o de otros genera un nuevo mercado, nuevos sistemas productivos y/o comerciales, con ello influye en el progreso de la economía y de toda la sociedad.

Este mundo innovador elevará la esperanza de vida a 100 años a mediados de siglo (a pensionarse a los 70 años; en Alemania se propone elevar la edad de jubilación, progresivamente, hasta los 69 años en 2060 y aumentar la cotización a 24 %, para sostener el sistema). El genoma humano se modificará y sus hijos serán a la medida y no tendrán enfermedades hereditarias. Los celulares le darán el diagnóstico clínico de salud (habrá solo médicos especialistas). Mediante biotecnología mejorará la vista sobre 100 % (se van los lentes).

Las consultas legales serán en línea, con 99 % de precisión y sin costos (se necesitarán muy pocos abogados). Ingenieros sin dominio de tecnologías serán tan solicitados como un doctor en historia antigua. Y vienen nuevas profesiones que aún no imaginamos, que responderán a las innovaciones.

Vienen las computadoras inteligentes con sentimientos humanos. En los restaurantes el cliente pedirá la sal, ingredientes, grasa, cocción y decoración y su orden la dibujará un impresor 3-D frente a usted. La ropa será inteligente, dándole continuamente la temperatura elegida por el usuario. Usted ordenará los zapatos sin dar el número: ellos se ajustarán a su pie. Y viene mucho más.

En el mundo de la innovación, Suiza, Suecia, Reino Unido, Estados Unidos, Finlandia y Singapur son los líderes mundiales, donde este último país de 5.5 millones de habitantes, con 700 km² (Cuscatlán: 756 km²), generan un PIB de $309 mil millones ($56,286 per cápita) y exportan $385,000 millones. No es cosa del tamaño territorial ni la riqueza natural, es de las capacidades humanas y de la decisión de innovar sistemáticamente.

En Latinoamérica, Chile es el líder (44 entre 128 países); Costa Rica la número dos. En Centroamérica ampliada, sigue Panamá (7 en Latinoamérica, LA; 69 global), Guatemala (13 LA; 97 global), Honduras (15 LA; 101 global), El Salvador (16 LA; 104 global) y Nicaragua (18 LA; 116 global). Venezuela, destruida por el socialismo del siglo 21, se ubica en el último lugar de Latinoamérica y en el 120 entre los 128 países.

Al comparar a Singapur con El Salvador, se ve con claridad la diferencia del potencial de crecimiento económico y del ingreso por persona. La razón principal: la marcada diferencia en la capacidad de innovación, así como de la calidad y cobertura de la educación y años de estudio. Además, ellos tienen una clara visión de país y estrategia de desarrollo. Lamentablemente, no cumplimos con estos requisitos, cuando sí los podemos tener.

Lee también

Comentarios