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El Salvador, el Pulgarcito de América

¿Por qué no puede ser el país modelo de la región, del continente o del mundo por una transformación significativa?
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Nuestra gente es entregada, trabajadora, con disposición, carácter, disciplinada, religiosa. Tenemos un nombre El Salvador y un monumento Salvador del Mundo. Nuestra bandera tiene tres palabras clave que debemos asumir con amor, respeto y responsabilidad: Dios, Unión, Libertad.

Es importante meditar, reflexionar y concluir que somos un país entregado a Dios, todo lo ponemos en sus manos, somos cristianos.

Necesitamos, urgentemente, unirnos y pensar como salvadoreños todos. Enfatizar en ejecutar nuestras acciones con amor al prójimo, solucionar los problemas y necesidades del país y su población.

Tener la libertad de actuar de acuerdo con nuestra soberanía, emprendimiento personal, tener buenas relaciones entre nosotros y con todos los países del mundo, sin arriesgar nuestros bienes naturales.

A través del tiempo, se ha venido observando que el pasado y el presente de El Salvador no ha cambiado sustantivamente. Por tanto, entremos a la “Era del Cambio”, invitando al Gobierno, empresa privada, iglesias, universidades, medios, centros de pensamiento, organizaciones sociales y gremiales a unirse y trabajar en función del progreso del país, proporcionando representantes cualificados, que aporten sus conocimientos y experiencia con honorabilidad, transparencia, objetividad, buenas relaciones, ética y moral, mediante un diagnóstico y análisis consciente situacional. Que trabajen en un Plan de Nación, para 25 o 50 años y que, esté quién esté en el poder estatal, cumpla anualmente el plan o paulatinamente lo vaya ajustando con mejoras.

Algunos cambios que la ciudadanía esperaría se incluyeran en el plan de nación:

Actualización de todas las leyes que existen, para lograr una mejor justicia, orden y disciplina; evitar aristas de salida para todo delito de cualquier índole.

Cambiar el esquema de los gobiernos municipales, para que se responsabilicen de todos los problemas y necesidades de su jurisdicción. Por supuesto, con una buena administración de los impuestos y de ayudas justificadas por parte del gobierno central en proyectos de crecimiento y desarrollo comunal.

Que las elecciones de presidente, diputados y alcaldes converjan en único evento cada cuatro años, con la posibilidad de reelección con un máximo de dos periodos. Que los candidatos sean profesionales competentes, transparentes y de experiencia, presentando sus hojas de vida y testados de comprobación al pueblo.

Mejoramiento eficiente y eficaz de los procesos administrativos y operativos de las instituciones responsables de la tramitología aduanal y de atención al público en general.

Actualizar los programas educativos a todo nivel, para ser más competitivos en lo profesional y en lo técnico en el mercado nacional e internacional.

Diversificar las especialidades y experiencia médica, para mejorar la atención de la salud nacional y ser un atractivo para la demanda mundial.

Crear estrategias y tácticas para fomentar y atraer la inversión nacional e internacional.

Rescatar la agricultura y fomentar la agroindustria en forma diversificada.

Promover los principios y valores a través de los medios, la familia y de todas las instituciones públicas y privadas.

Adquirir una cultura proactiva y no reactiva, ante los casos y situaciones que al cambiar, puedan afectar las condiciones del país. Hacerle frente con suficiente anticipación.

Según los aspectos mencionados y deseados por la ciudadanía desde hace mucho tiempo y evitar continuar como un país desfasado, debemos entrar ya a lo que en el mundo se le llama un país en desarrollo. Esto no es un sueño ilusorio, es una necesidad real de “ordenar la casa”. Hagamos el deber ser comenzando ya haciendo nuestro Plan de Nación pensando en el futuro del país y en las nuevas generaciones.

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