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El Salvador en duda

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Rafael Ernesto Góchez / Colaborador de LA PRENSA GRÁFICA

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Un alto porcentaje de gobernados desconfía de los gobernantes y piensa que las cosas no mejorarán en El Salvador. Prueba de ello es que miles de compatriotas siguen emigrando de forma tradicional y no tradicional (colectiva y visiblemente). Emigrar en olas es una modalidad que aparece en plena campaña electoral en el país, lo cual indica que muchos coterráneos no creen en los actuales proyectos políticos ni en ningún candidato presidencial. Es decir, numerosos connacionales prefieren arriesgar sus vidas que permanecer en suelo cuscatleco.

El presidente salvadoreño entre 2019-2024 está llamado a resguardar la democracia y mejorar la calidad de vida de la población en sus lugares de origen. Esta tarea exige interactuar constructivamente con los otros órganos de Gobierno, el Ministerio Público y los 262 municipios. La clave está en que el próximo GOES ejerza sus funciones sumando esfuerzos con los partidos políticos y la ciudadanía. Esta hipótesis se confirma con los siguientes cuatro casos.

Caso 1. Contrapesos. Las elecciones de segundo grado pueden ayudar a balancear el poder público. El problema es que aún prevalece el reparto partidario en la nominación de funcionarios de alto nivel: magistrados de la CSJ y Corte de Cuentas; procurador general de la República; fiscal general de la República; y procurador de Derechos Humanos. Hoy día, el rol de la sociedad civil y la comunidad internacional es fundamental en la lucha contra la corrupción.

Caso 2. El éxodo hacia EUA. Emigrar en olas refleja la desesperación en que viven los salvadoreños en sus lugares de origen y el fracaso del centralismo. Conviene, entonces, revertir (1) la concentración del poder público en pocas manos y de la actividad económica en la ciudad capital y (2) la baja inversión en capital humano, social y físico a nivel local. En pocas palabras, hay que abordar las causas determinantes de la emigración masiva.

Caso 3. Predominio de lo virtual. La brecha entre gobernados y gobernantes hace que muchos políticos vean a las redes sociales como una tabla de salvación; ya que ellas permiten fácilmente difundir noticias falsas y descalificar a los adversarios. La influencia de las redes sociales va en aumento y contribuyen a que el comportamiento del electorado sea excesivamente emotivo. El riesgo es que lo ilusorio desplace a lo verdadero.

Caso 4. Responsabilizar a terceros de los fracasos. Esta forma de gobernar es negativa porque se basa en la retórica ideológica, le da la espalda a la realidad nacional y premia la mediocridad. Por ello y para salvar al país, es necesario extirpar dos "tumores": (1) el odio entre salvadoreños y (2) la manía de aseverar que la oligarquía y el imperialismo yanqui son los responsables de todos los problemas que padecen los salvadoreños.

Conclusión: miles de compatriotas piensan que ya no se puede vivir en El Salvador (inseguridad, desempleo y miedo). La lucha partidaria por el control del aparato estatal, los inadecuados servicios públicos y la corrupción generalizada contribuyen a la desesperanza. Todo ello hace que crezcan dos comportamientos colectivos: (1) abandonar el lugar de origen y (2) rechazar al poder establecido. En síntesis, la viabilidad de El Salvador está en duda. Una opción democrática es que los ciudadanos actúen y logren que los gobernantes atiendan realmente las demandas sociales.

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  • emigrar
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