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El Salvador está en nuestras manos

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Por Adriana Juárez Coautora de El País que Viene

Según datos de la Dirección General de Migración y Extranjería de El Salvador, los adultos migran por estas tres principales razones: 1. Por factores económicos, en un 71.9 %. 2. Por la inseguridad del país, con un 13.9 %. 3. Por reunificación familiar 12.8 %.

El conflicto armado que duró 12 años en El Salvador significó un retroceso económico que dejó al país en bancarrota, con inseguridad jurídica para recuperar las inversiones extranjeras y sobre todo, con pobreza. Según datos de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), 1,352,357 de salvadoreños residen en Estados Unidos y más de 700,000 están con un estatus migratorio ilegal.

Es usual escuchar que los padres de familia migran por mejorar el nivel de la calidad de sus familias, pero es más impactante el proceso de llegar a Estados Unidos ilegalmente mediante los coyotes, personas que en la mayoría de los casos estafan con dinero para traficar con personas de El Salvador hacia EUA. Muchas historias se escuchan: “Que el coyote los dejó tirados” o que “cambiaron de coyote en México”.

El Salvador es el segundo país con más jóvenes en el programa DACA. Según datos de U.S. Citizenship and Immigration Services, para septiembre de 2017, son 25,900 dreamers salvadoreños los que se encuentran en ese programa. Así mismo, en El Salvador, hablamos de la importancia de las remesas para la economía de nuestro país o una vez al año, escuchamos sobre la renovación o no, del Estatus de Protección Temporal (TPS). Pero poco hablamos de los, aproximadamente, 300 salvadoreños que migran día a día, saliendo de nuestras fronteras para enfrentar la temida ruta del migrante.

¿Cómo podemos hablar de un horizonte en común sin incluir a nuestros conciudadanos que por causa de la violencia, falta de crecimiento económico, entre otros, se han ido de nuestro país? A mi forma de ver, El Salvador que quiero y que espero para mis hijos, es uno en el que, una de las mayores inversiones del Producto Interno Bruto (PIB), sea hacia educación. La educación como el motor para que este país vuelva a tener desarrollo económico y humano, porque jóvenes preparados son jóvenes con visión de desarrollo y, por lo tanto, emprendedores que van a buscar oportunidades y a trabajar por ellas aquí.

Yo quiero un país en el cual llegue el momento en que se invierta más en la prevención que en la represión. Un país que deje de tener manos duras y deje de ver la inseguridad ciudadana como una oportunidad para sacar tanquetas a la calle, como si viviéramos en guerra y pudiera apostarle a la prevención de la violencia a través de mayores oportunidades de empleo bien remunerado, a través de mayor oferta académica tecnificada. Un país con más conciencia social que egoísmo.

Jóvenes, El Salvador está en nuestras manos, participa para que se vayan los malos políticos, involúcrate en la política para hacer el bien. El Salvador está en tus manos, aquí o en Estados Unidos, o en cualquier parte del mundo que hayas migrado. Porque, aunque añoremos ser ciudadanos de otro país, El Salvador siempre va a estar listo y emocionado cuando trabajas por él. El Salvador sí puede ser diferente si nos damos cuenta de que depende de nosotros.

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