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El Salvador nos llama

La realidad nacional presenta una serie de interrogantes hacia el ciudadano ordinario tales como: ¿Qué medidas deben tomarse con el transporte público? ¿Reducción en los índices delincuenciales? ¿Cuándo iremos al mundial? Y de esta forma continuar enlistando una serie de preguntas que con facilidad se escuchan en una plaza popular.
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Pero, he constatado que la mayoría de salvadoreños omitimos una pregunta elemental: ¿Qué hago yo para cambiar la realidad? Y es que cualquier pregunta distinta a esta nos exime de toda responsabilidad y nos vuelve espectadores mientras el país carece de liderazgo.

En cuanto comentamos y admiramos el progreso de países como Japón, Brasil, Chile, pareciera que nos encontramos a la expectativa que alguno de ellos juegue el rol que nos corresponde. La responsabilidad de construir una mejor sociedad no puede descansar en unos pocos, es trabajo de todos.

La Gran Muralla China es una de las siete maravillas del mundo moderno y de los sitios turísticos más visitados en el mundo. Detrás de la ostentosa y extensa edificación se esconde una enseñanza que pasamos desapercibida. Esta edificación surge con el fin de proteger de invasiones la frontera norte del imperio chino. Algunos historiadores estiman que la construcción de esta se realizó en un aproximado de 1,500 años y con el esfuerzo de millones de hombres que hicieron posible su culminación, convirtiéndola en uno de los proyectos de nación más grandes de la historia. A pesar de que muchas generaciones, incluyendo sus primeros diseñadores, fallecieron muchos años antes la obra fue terminada; lo que muestra es que la unión y visión son bases fundamentales que no deben caducar generacionalmente.

Para la construcción de estos vastos kilómetros de caminos se necesitó del trabajo de carpinteros, albañiles, arquitectos en general una sociedad en orquesta. Situación que muestra que el sueño de un mejor El Salvador no es responsabilidad única del gobierno de turno, es un llamado a convertirte en un mejor ciudadano, empresario, estudiante, atleta.

Comprometido, el ser humano se compromete a una causa cuando es afín a ella, bajo este principio el trabajo y esfuerzo de una generación se convertía en la herencia y el fundamento de las próximas generaciones, por lo que obliga a preguntarnos: ¿Cuál es nuestro legado para las futuras generaciones? Delincuencia, deuda, corrupción, desempleo condenar a generaciones futuras al panorama incierto.

A pesar de las diferencias sociales, culturales e ideológicas existe una causa que nos representa y nos une a todos llamada: El Salvador, por lo que el proyecto de nación más grande que debemos emprender es creer en el país.

Un filósofo y diplomático español entre sus frases célebres compartía: “Hay que unirse, no para estar juntos, sino para hacer algo juntos”.

La división y apatía han sido causantes de limitar el desarrollo, ya que durante muchos años hemos hecho caso omiso del llamado que nuestro país nos hace y hemos olvidado que la realidad nacional es reflejo de nuestra actitud y acciones. Somos cada uno de nosotros los arquitectos de nuestra sociedad.

Comprométete con tu país y no menosprecies los que haces porque tu labor es tan importante e indispensable como la de todos.

Tags:

  • delincuencia
  • transporte
  • division
  • progreso

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