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El Salvador sigue dando vueltas

El poder político hace esfuerzos para que el calendario electoral domine la opinión pública y para que la agenda nacional gire alrededor del tema de seguridad pública. En contraste, la mayoría de ciudadanos quiere que los gobernantes hablen menos y hagan más. Los gobernados están hartos de tanta retórica ideológica, lo que quieren es vivir en paz y progresar. La distancia entre gobernados y gobernantes hace suponer que un alto porcentaje de dirigentes partidarios están anclados en el siglo XX y desconocen la transformación que experimenta la sociedad salvadoreña.

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Rafael Ernesto Góchez / Colaborador de LA PRENSA GRÁFICA

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Estas condiciones contribuyen a la politicofobia (rechazo y desconfianza hacia la clase política). Para cambiar esta tendencia se requiere un enfoque coherente y diálogo público-privado. Por ejemplo: los aspirantes presidenciales han comenzado a promoverse sin precisar cuáles son las causas determinantes de la violencia delincuencial y de la emigración interna y externa. Sin un análisis causal, no pueden elaborar una propuesta coherente y viable para (1) recuperar el control territorial por una vía democrática y (2) dar respuesta a incontables compatriotas que están entre la espada y la pared (son amenazados por el crimen en sus comunidades e intimidados por las medidas antiinmigrantes a nivel internacional). Consecuentemente, habría que prestarles la debida atención a las siguientes áreas estratégicas.

Área 1. Reconocer y revertir la descomposición social. Un primer paso es confirmar que la expansión del uso de la fuerza bruta como modus vivendi cubre todo el territorio nacional. Ello explicaría la zozobra en la que viven numerosos salvadoreños, la medida familiar de encerrarse en sus viviendas y la limitada interacción con vecinos y amigos en espacios públicos.

Área 2. Abandonar la agenda electorera y construir un plan de país. Esto significa enfocarse en las causas determinantes de la violencia delincuencial y la emigración. Habría que leer objetivamente la realidad nacional y priorizar las asignaciones presupuestarias durante veinte años a favor de la niñez, la escuela, la aplicación de la ley, el trabajo y los mantos acuíferos.

Área 3. Identificar los obstáculos y oportunidades para que los jóvenes quieran vivir en su país. Al respecto, es crucial que niños y adolescentes asocien su proyecto de vida con el futuro de su localidad. Habría, entonces, que propiciar la sana convivencia, convertir a la familia en la unidad básica social, mejorar la formación de maestros y conservar el patrimonio cultural y natural.

Área 4. Dinamizar la economía. El inadecuado clima de negocios y los bajos niveles de inversión pública y privada en los 14 departamentos limitan el crecimiento, lo que aumenta el desempleo y presiona las finanzas públicas. Esto es crítico porque conduce a que incontables compatriotas se inclinen por emigrar, sin importarles los peligros y altos costos de la travesía.

Conclusión: los gobernados quieren que los gobernantes hagan bien su trabajo y que el país deje de dar vueltas en círculo. Consiguientemente y asumiendo que la violencia delincuencial es el principal problema, la ciudadanía debería solicitarles a los aspirantes presidenciales de 2019 que especifiquen dicho tormento ¿es una estratagema criminal, una guerra social u otro fenómeno? Dependiendo de la definición del problema, así serán las propuestas de solución.

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