El Salvador, sin puerto de contenedores ni desarrollo logístico

Todavía existe la posibilidad de un viraje que imperativo es emprender...
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El anuncio esta semana de la Agencia de Cooperación Internacional de Corea (KOICA) de un estudio de factibilidad para construir un “megapuerto” en Amapala-Isla del Tigre, en Honduras, y el inicio de operaciones de Puerto Quetzal que recibirá barcos Post-Panamax dejarían a El Salvador sin puerto de contenedores y sin perspectiva de desarrollo logístico.

En nuestra gestión en CEPA (13.12.2011-21.3.2014) enfrentamos una carrera contra el tiempo para lograr una concesión exitosa del Puerto de La Unión Centroamericana (PLU), no obstante la concesión de un puerto sin carga de contenedores, dificultándola al extremo. Los estudios coordinados por nuestros asesores del IFC del Banco Mundial, las bases de licitación y el contrato de concesión concluyeron el día que el presidente Funes me sacó de la Presidencia de CEPA, 71 días antes de concluir su mandato hace 3 años. La aprobación de las bases y el contrato por la Autoridad Marítima Portuaria coincidió con el inicio del nuevo gobierno y las nuevas autoridades de CEPA que lanzaron la licitación 3 meses después.

Funes y su gabinete económico presidido por el secretario técnico comprendieron que solo desde el PLU concesionado a un operador de primer nivel internacional sería posible competir con Puerto Quetzal adquirido por la Terminal de Contenedores de Barcelona –y después por APM-Maersk– que dragarían a -15 metros para traer barcos Post-Panamax que disminuirían el precio de los fletes dejando fuera de juego al Puerto de Acajutla. Bajo esta perspectiva, aprobaron la propuesta de CEPA para viabilizar la concesión con dos directrices: 1. Que el presupuesto nacional tuviera una partida de $15 millones anuales para dragar el canal de acceso hasta -10 metros primero y -12 metros después. Inmediatamente después de conocerse el operador que ganara la concesión, comenzaría el proceso licitatorio del dragado que daría inicio, aproximadamente, en enero de 2015. 2. Que CEPA y el gobierno dialogaran con las navieras y tomaran las medidas para que los contenedores progresivamente llegaran y salieran del PLU, disminuyendo las pérdidas de la operadora en los primeros años hasta llegar a su punto de equilibrio. Ambas medidas fueron discutidas con las operadoras precalificadas en diciembre de 2013 para participar en el proceso licitatorio meses después. La concesión exitosa del PLU sería, asimismo, un disuasivo para que Honduras desistiera de construir en Amapala un puerto de contenedores, pues el PLU ya construido y operando sería pronto concesionado con costos de dragado de -14 metros mucho menores, cuestionándose la viabilidad financiera del proyecto de Amapala.

Le dijimos a Honduras que su Puerto en el Pacífico era el PLU y que el nuestro en el Atlántico sería Puerto Cortés desarrollándolos y uniéndolos con un corredor logístico. Con autorización de Funes y el secretario técnico presidí la delegación de CEPA con el presidente de Honduras Pepe Lovo, acompañándome Carlos Federico Paredes, asesor de la Presidencia y gerente de Concesiones, y Milton Lacayo, gerente del PLU. La propuesta fue muy bien recibida, dándole instrucciones al superministro de infraestructura y logística para iniciar con su equipo conversaciones con el de CEPA. Sostuvimos dos reuniones muy constructivas acompañados por un profesional calificado de UNOPS que desarrollaría una propuesta sobre el corredor logístico atractor de inversiones diversas, con las respectivas proyecciones de demanda y tráfico en ambos puertos. El canciller y el secretario técnico fueron debidamente informados de las reuniones que fueron suspendidas temporalmente en la recta final de las elecciones presidenciales en Honduras, y definitivamente con mi salida de CEPA, informándole después al vicepresidente electo de la República.

Las primeros acciones de las nuevas autoridades de CEPA fueron sacar al gerente de concesiones y al gerente del PLU e ignorar las dos directrices del gabinete económico anterior, llevando –consecuentemente– al fracaso la concesión del PLU. Acto seguido, se desmanteló la gerencia de concesiones, hablándose desde entonces de un posible contrato de administración con una operadora china.

En la misión a Washington D. C. (junio de 2013) del Consejo para el Crecimiento solicité al presidente del BID que confirmara las potencialidades de El Salvador en materia logística con la ampliación del Aeropuerto y el desarrollo del cluster aeronáutico, con la concesión del PLU y el desarrollo de sus zonas extraportuarias, con el corredor logístico PLU-Puerto Cortés, y con el nuevo sistema ferroviario nacional-regional. El BID apoyó a CEPA priorizándolo en su programa de cooperación con una propuesta para financiar la ampliación del aeropuerto y el diseño de un sistema logístico-holístico industrial-exportador que se convertiría en la columna vertebral de la transformación económica de El Salvador; a partir de la exitosa experiencia en León, Guanajuato, con el JA Group que trajo la primera propuesta de factibilidad y diseño en abril de 2014. Las nuevas autoridades en CEPA los ignoraron. Llamé al vicepresidente electo y al designado secretario técnico de la Presidencia para que oyeran la presentación en presencia del representante del BID, con muy buena acogida pero sin hacer nada después.

Al fracasar la concesión del PLU llamé al secretario de Información para compartir con él y el secretario técnico de la Presidencia las implicaciones de semejante fracaso y qué hacer al respecto. No respondieron mi iniciativa. Solo intentaba informarle al presidente por qué nos quedaríamos sin puerto de contenedores ni desarrollo logístico. Todavía existe la posibilidad de un viraje que imperativo es emprender...
 

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