El Salvador tendrá un horizonte común o no tendrá ninguno

En el año 2014, al calor de la campaña presidencial y con la vista puesta en las elecciones a diputaciones y concejos municipales de 2015, comenzó a germinar en la agenda pública un discurso ultraconservador que tenía como uno de sus blancos prioritarios a la población de lesbianas, gais, bisexuales, transexuales e intersexuales ( LGBTI).

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Erick Iván Ortiz Coautor de El país que viene

Erick Iván Ortiz Coautor de El país que viene

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En ese año, grupos de fanáticos religiosos volvieron a peregrinar a la Asamblea Legislativa para presionar por una agenda de odio, segregación social y en muchos casos, violencia hacia este grupo poblacional históricamente vulnerable y discriminado.

Fue la primera vez que sentí un verdadero ataque personal. Me sentí impotente frente al discurso homolesbotransfóbico y divisivo que se repetía en los medios de comunicación y desinformaba impunemente.

El rodillo conservador mostraba, una vez más, su aplastante músculo mediático y su influencia en la política nacional. Lograron que se aprobara la enésima reforma a la Constitución para impedir el acceso legítimo al derecho al matrimonio a las parejas homosexuales. ¿Qué estaba haciendo yo por esto que me afectaba en primera persona?, me pregunté.

Fue un revulsivo a mi activismo social. Tenía que hacer algo y rápidamente me encontré con que no era el único con esta inquietud. Empezamos a hablar entre amistades que en ese momento también tenían desarrollos personales y profesionales diversos, alejados del activismo LGBTI, pero manteníamos la convicción de que se podía generar un espacio que aprovechara precisamente esa multidisciplinariedad como fortaleza.

Es así como surge en el año 2015 el Colectivo Normal, un emprendimiento social de ciudadanos y ciudadanas que reivindicamos lo normal para todo ser humano, y lo hacemos desde su significado originario, como todo aquello que se halla en su estado natural. Nace con la intención de recuperar la ética y la naturaleza incluyente de lo normal como una cualidad de toda la humanidad en donde lo normal es la diversidad y lo normal es vivir y manifestar esa diversidad. Buscamos informar, dialogar, incidir y elevar la calidad del debate para propiciar un cambio cultural en favor de la inclusión y la convivencia en diversidad.

El activismo social es, sin duda, una herramienta poderosa desde la cual es posible dejar de ser espectadores virtuales de nuestras problemáticas y, más bien, ser agentes de cambio que transforman realidades tangibles. En la actualidad, tengo además el honor de servir como presidente del primer Consejo Juvenil de la Embajada de Estados Unidos en El Salvador, en donde, junto con otros 16 jóvenes de todo el país, realizamos actividades de servicio social y ejercemos un rol asesor en temas de juventud hacia el funcionariado de la Embajada de Estados Unidos.

La diversidad, al saberla aprovechar, ha sido precisamente nuestra fortaleza para emprender proyectos e iniciativas en comunidades educativas y con jóvenes de diferentes partes del país.

Dibujar un horizonte común y optar por un futuro prometedor en el que la prosperidad será el resultado inequívoco de apostar a la inclusión, a la justicia y a la paz de forma decidida es la hoja de ruta de los acuerdos que el país necesita. Es tiempo de estar del lado correcto de la historia. ¿Me acompañan?

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