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El Salvador, “una flor en el desierto”

Don Rutilio (nombre ficticio) llegó por la tarde a la consulta con su médico. Claramente parece un hombre desgastado, cansado por un intenso dolor, intratable, que padece en todo el cuerpo, especialmente en las rodillas, producto del cáncer de próstata metastático a hueso en etapa terminal que le fue diagnosticado a sus 65 años de edad.
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Existen dolores tan intensos que los pacientes exclaman que prefieren morir. Los dolores que resultan por el daño en los nervios suelen ser de los más severos que el ser humano puede experimentar y a su vez los más difíciles o considerados en el pasado como casi imposibles de tratar. Basta con preguntarle a pacientes que sufren de neuralgia del trigémino (la causa de dolor de cara más común en el humano) u otras dolencias severas.

La consulta que va a recibir don Rutilio no es una consulta normal. Discutirán con él un novedoso procedimiento que harán en una pequeña área de 8 mm en su cerebro, lo cual está destinado a controlar su dolor y que lo harán sin hacerle cortes, sin anestesia y de manera ambulatoria utilizando un bisturí de rayos gamma.

Radiocirugía funcional es una técnica novedosa en la región centroamericana y El Salvador el pionero en aplicarla y por el momento el único. Esta técnica consiste en la aplicación de cientos o miles de haces finos de radiación en áreas precisas en el cerebro. La radiocirugía es mejor conocida por su amplia utilización en tumores, pero la puerta que abre el área funcional resulta emocionante desde el punto de vista científico ya que sirve en el manejo complejo del dolor, temblor, párkinson, y otras enfermedades.

El Salvador sorprende, no solo por el hecho de la complejidad técnica en medicina que se ha logrado en esta área en particular (nada habitual en nuestro país), sino más bien por haber surgido en uno de los países con menor crecimiento y más pobre de Latinoamérica, pues estos avances generalmente requieren inversiones grandes de dinero. No en vano especialistas de la región ven este avance como “flores en el desierto”.

A la fecha, hemos tratado 40 pacientes con diferentes enfermedades dolorosas de diversos tipos con tasas de control del dolor entre 80 y 100 %.

La cifra no parecerá un número grande, pero representa la casuística más grande de Latinoamérica, utilizando un bisturí de rayos gamma rotatorio, por lo cual especialistas en neurocirugía del Centro Internacional de Cáncer de El Salvador presentarán estos resultados en el Congreso Mundial de Radiocirugía a celebrarse en Suiza, Europa, durante mayo de 2017.

Es probable que las áreas funcionales al igual que tumores en cerebro representen las disciplinas más complejas de la especialidad de neurología y neurocirugía; sin embargo, El Salvador ha avanzado a niveles que le otorgan reconocimiento fuera de las fronteras y lo han convertido en un centro de entrenamiento mundial.

Por cierto, don Rutilio comenzó a experimentar alivio de sus dolores a las 48 horas del tratamiento y le disminuyó por completo a la semana, lo cual permitió que abandonara los medicamentos opioides que consumía con regularidad y con poca efectividad. Su caso es muy especial para nosotros, ya que abre una puerta de esperanza en mejorar la calidad de vida para futuros pacientes.

Nuestro país ha mostrado a lo largo de su historia que somos capaces de hacer cosas realmente grandes y buenas para la humanidad, los retos que ahora enfrentamos son ideológicos y por ende subsanables cuando el objetivo es el bien común y algo más grande que nosotros mismos.

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