El Salvador y la escasez de agua

El reciente comunicado sobre la escasez de agua en El Salvador sin duda refleja una situación preocupante no solo por los aspectos sanitarios, legales y de cambio climático. El agua es como la sangre en nuestro cuerpo, es decir, la necesitamos para sobrevivir.
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Sin embargo, la falta de abastecimiento está directamente asociada a la deficiencia de los sistemas de alcantarillados, maquinarias y desfase en proyectos de infraestructura. Este problema ha comenzado en zonas populosas y bien conocidas por estar cerca de espacios industriales, centros comerciales, etc., habitantes que hoy en día también deben sobrellevar otra serie de complejos problemas sociales pero podría escalar su magnitud a otros sectores.

Por si fuera poco, la falta de presupuestos, diseño de un plan maestro actualizado y creíble, administración sobre préstamos extranjeros, voluntad de trabajo, recurso humano capacitado para tratar esta temática terminan hundiendo el tema. La culpa es compartida (gobierno y ciudadanos), lo cierto es que el dilema de la ineficiencia, calidad de servicio y sobre todo responsabilidad para enfrentar la dificultad recaen mayoritariamente en la “soberanía” estatal.

Mi experiencia en este tema se remonta cuando hace algunos años junto a representantes de una sede diplomática de El Salvador en el extranjero se discutía una propuesta para diseñar un proyecto con sistema de drenaje siguiendo el ejemplo de construcción, eficiencia y normas de calidad aplicadas en países desarrollados. Finalmente, se optó por estudiar el modelo del gobierno japonés, y su plan conocido como “G-Cans” en el río Edogawa, proyecto con historia de varios años para su construcción e inversión arriba de $2 billones.

Es una obra de concreto subterránea magisterial ubicada en la zona metropolitana de la ciudad Kasukabe, Saitama y cuya misión es proteger la capital Tokio de huracanes y tsunamis captando el agua acumulada.

En El Salvador, el agua no debería ser un problema extremadamente complejo, comparado con los de otras regiones del mundo. Somos un país con la dicha de captar altos volúmenes de lluvia anual. No obstante, sí merecen atención puntos como el cambio climático mundial que ha dejado al descubierto la vulnerabilidad que nuestro país tiene, certificar la planificación a proyectos del “concreto de carreteras y la construcción en general”. La misión de país debe ser asegurar que el agua lluvia termine en los ríos, bosques, pozos, crear un balance al problema del aumento poblacional, diseñar planes con enfoque al fenómeno de mayores migraciones del campo a la ciudad (megaciudades), e incluso migraciones externas de una región a otras, políticas públicas que demuestren armonía sostenible con el ambiente y sus ciudadanos (concepto de ciudades inteligentes, sostenibles y uso de energías verdes).

Nuestro país debe intensivamente invertir en nuevas tecnologías que le permitan responder oportunamente en emergencias como esta del agua y podría comenzar con programas enfocados en la capacitación de personal, campañas de concienciación ciudadana. De igual manera nosotros como ciudadanos tenemos la responsabilidad de promover una cultura en la utilización del agua ya sea en nuestras casas y en las escuelas, inculcar esto en los hijos, negocios de todo tipo, etc. Eso nos permitiría ganar a todos.

El Salvador podría enfrentar consecuencias mucho más serias con relación a sus recursos naturales si no atendemos esta señal a tiempo. De allí que diversos organismos internacionales sostienen que alrededor del año 2030 muchas naciones buscarán no solo agua, sino además energía, mano de obra migrante, alimentos, petróleo, el espacio aéreo, etc. pero sus mayores efectos serán visibles allá por los años 2050.

¿Cuánto tiempo tenemos en El Salvador para prepararnos lo mejor que podemos a fin de contrarrestar esta tendencia?

Tags:

  • agua
  • escasez
  • cambio climatico
  • vulnerabilidad

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