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El Sonido de la Vida

Muy importante salir de esta batalla, con mejor corazón, lleno de gratitud.

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Carlos Alfaro Rivas

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Cómo extraño estirar el buche por mi ventana y escuchar el sonido de la vida: el avión de Avianca buscando pista, pasos salvadoreños buscando la chuzona, carcajadas de cipotes buscando la escuela, chuchos buscando donde cantar.

Cómo extraño el pito del panadero, el galío de la doñita que compra papel, el megáfono de las verduras, las ganas del salvadoreño que se rebusca: "los tomates, la papa, el plátano, va querer amor".

Ahora, en todo el mundo, se escucha un silencio sepulcral. Un sonido de terror, producto del distanciamiento físico (más apropiado que social), que ha frenado en seco a los aviones, las bicis de panadero, las escuelas, los hoteles, las construcciones, los centros comerciales, nuestras ganas de echar pa’lante.

¿Cómo vamos a echar pa’lante si nos tienen encerrados? Si no echamos riata no comemos: como el Chino, que estaba por filmar un documental; como Chepe, el tour operador, que se quedó sin turistas; como Chente pues no hay zapatos que lustrar; como el Choco, ¿cuál trabajo, si no hay comensales?

Como la Chila, ¿cuál venta de flores, si no hay bodas ni graduaciones? Como la ña con galío de Beltrán Bonilla, ¿cuál pistío, si no hay papel?

Además de un drástico castigo a la economía, el encierro nos está robando vida: la boda de la Cesca, la graduación del Chele, los 90 de Chema. Bailar con Carlos Vives, alucinar con Kiss, disfrutar el Golden Summer Party. "¿A dónde irá en Semana Santa, a la sala o a la cocina?", sarcástica la lorita Pepita. Los planes tendrán que esperar hasta 2021. ¿Estaremos vivos?

Para aumentar las probabilidades, no hay más remedio que permanecer guardados. Pero ánimos, saquemos de las tripas actuales, un mejor corazón.

Así como nuestros abuelos superaron las guerras mundiales, mis papás la guerra con Honduras, y muchos de nosotros la ofensiva, ahora nos toca, a todos, aniquilar semejante ataque biológico, implementando la operación "Covido Go Home", desde nuestro home...

...Y alistar la operación "Levantemos El Salvador". Monumental tarea, levantar al Pulgar, imposible Bukele solito lograr. Ojalá no la vaya a cagar.

Entonces, a sacarle provecho al arresto domiciliar. Que carburen las cafeteras, que se llenen de vida las cocinas, a desempolvar libros y juegos de mesa, sacarle provecho a teletrabajar, es tiempo de ordenar, la misa en la tele si quiere rezar, y coaches virtuales si quiere entrenar. Muy importante.

Muy importante salir de esta batalla, con mejor corazón, lleno de gratitud, de paz, de generosidad; ¡urge activar nuestra bondad!

Llevamos 2 semanas (de 4) en encierro, mis rayitas de preso no se equivocan; faltan 14 rayitas solamente, y la segunda mitad del tanque baja mucho más rápido. Yo sé, todo indica que nos zampará otra quincena, por medio de otra cadena nacional, con Romero al dorso y sus Yes Men al frente.

¡Alto! No nos llenemos de veneno mental, no nos pre-ocupemos. Mejor llenemos un bote con notas de cómo seremos, y qué haremos, cuando salgamos del encierro. Mis notas leen "más paciente y empático", "mejor cocinero", "gárgaras con ola de Zonte", "200 ciclistas en pelotón Puerto-Aeropuerto-Tamanique-Puerto", "2,000 metros como delfín, seguido de tertulia de la buena", "operarme el talón de Aquiles", "ahorcar a la lorita".

¡Cómo extraño el sonido de la vida! Que los pasos pronto vuelvan a encontrar su chuzona, las carcajadas su escuela, Avianca Comalapa, los chuchos jardín donde cantar.

"Hay que morir, para vivir", cierto lorita, pero todavía no.

Tags:

  • vida
  • distanciamiento social
  • economía
  • encierro

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