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El Titanic de las elecciones 2019

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Inés Martínez - Presidenta de D’politic  El Salvador

Inés Martínez - Presidenta de D’politic El Salvador

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Todos recordamos la trama de esta película tan famosa y reconocida a nivel internacional. Trama en la cual es notoria la diferencia de clases sociales que viajan juntas en el mismo barco, al igual que en El Salvador las ubicaciones geográficas están bien marcadas según el poder adquisitivo; sin embargo, las elecciones son ese gran barco en el que estamos todos subidos queramos o no, el próximo 3 de febrero elegimos nuevo presidente.

El Salvador es como el Titanic. Al igual que esta enorme nave marítima, nuestro país está conformado por un statu quo que no solo lo reflejan las instituciones y autoridades sino también el respeto de los derechos humanos, la independencia judicial, la soberanía popular, el control del poder político del Estado y en nuestra actual coyuntura las mujeres las grandes ausentes en las propuestas electorales.

La creciente desigualdad política en el acceso para llegar al poder es hasta hoy uno de los mayores obstáculos que tiene nuestro sistema político y es como una gran ola que trae consigo las desigualdades económicas y sociales que arrastra todo lo que encuentra a su paso: niñez, adolescentes, adultos mayores, principalmente en las zonas rurales y en las periferias de las grandes urbes que son los grandes desprotegidos desde la conformación de la República de El Salvador.

Dos modelos de vida se anteponen: lucro, mercado, individualismo contrario a la solidaridad, el amor y el respeto; hay mucha descalificación desde los partidos políticos y desde la sociedad civil. Se promueve cada día la intolerancia y la desmovilización, cuestiones que desmantelan la participación y se traduce en violencia verbal y física (desde las redes sociales). Dentro de los efectos aparecen nuevos actores: lenguaje antipolítico, artistas, pastores entre otros desvinculados de la población y de las verdaderas necesidades que se carece en todo el territorio.

Al igual que el Titanic, El Salvador está por enfrentarse a un gran iceberg. Debemos entender que este gran problema al que nos estamos enfrentando y jugándonos no es el contrincante político ni las estructuras partidarias en sí. Nos estamos jugando toda la estructura de nuestro sistema político; y es de dejar claro que lo conforman diversos actores privados y públicos y que quien gane las elecciones debe "dirigir la orquesta" pero no tocar todos los instrumentos musicales, eso deberán hacerlo personas capacitadas, pero más que eso se deben ubicar personas sensibilizadas con la realidad que padecemos y que no disfrutamos.

El descontento traducido en votos será ese salvavidas que tendrán algunos partidos políticos para ganar, mantenerse o desaparecer. Lo peor que se puede hacer es atacarse unos con otros, porque al igual que el Titanic se corre el peligro de no sobrevivir todos en el peligro de la inundación, nos vamos a inundar de pobreza, de odio y miseria. Se trata entonces de no chocar contra el iceberg que para nuestra realidad es el futuro a corto, mediano y largo plazo.

¡El pueblo es quien tiene de verdad el poder, tenemos la capacidad de decidir, poner y quitar gobernantes! Votemos entonces.

Tags:

  • 3 de febrero
  • mujeres
  • desigualdad política
  • sociedad civil
  • sistema político
  • descontento

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