Lo más visto

Más de Opinión

El adultocentrismo como subsistema de clases

Con mi participación en el libro “El país que viene: una generación comprometida” decidí aportar a la discusión constructiva entre jóvenes líderes y lideresas, enviando un mensaje a aquellas y aquellos jóvenes representantes de movimientos sociales, instituciones públicas o privadas y miembros de partidos políticos.
Enlace copiado
El adultocentrismo como subsistema de clases

El adultocentrismo como subsistema de clases

El adultocentrismo como subsistema de clases

El adultocentrismo como subsistema de clases

Enlace copiado
La mayoría de personas que estamos participando de la construcción colectiva de este libro hemos manifestado la necesidad de encontrar puntos de coincidencia a partir de nuestros diferentes ámbitos de acción, para elaborar una agenda en común a favor de las juventudes de nuestro país.

Con frecuencia nos encontramos discursos similares cuando nos referimos a la población joven para quienes se elaboran y ejecutan políticas públicas dirigidas a su desarrollo integral: generación de empleo, inclusión especial en el sistema de salud, educación de calidad, vivienda, desarrollo cultural y deportivo, entre otras.

A pesar de ello, los planteamientos se distancian al hablar sobre la participación de personas jóvenes en espacios de dirección y conducción, sean estos al interior de instituciones sociales, políticas o del mismo Estado. Aún así, las y los jóvenes de los diferentes proyectos políticos nacionales, independientemente de nuestra ideología, tenemos puntos de encuentro en la necesidad de crear más espacios de participación real.

Las juventudes tenemos responsabilidad en esto, hemos sido el motor de la historia y estamos llamados a ser los principales impulsores de las transformaciones.

En esta reflexión me he inclinado por la búsqueda de respuestas enfiladas a explorar esas diferencias. He decidido aportar al estudio y a la discusión del adultocentrismo. Este término es el que hace referencia a una relación de poder, en la cual las personas adultas ostentan la hegemonía sobre las personas que no lo son, excluyendo y minusvalorando de esta manera a los niños, niñas, adolescentes y jóvenes. Para resaltar interés, delimitaré la práctica adultocéntrica hacia jóvenes.

En América Latina se han tenido aportes teóricos que han logrado establecer que el adultocentrismo no se reduce a una práctica autoritaria y excluyente, aislada o únicamente en función de la edad, sino que se ha establecido como un subsistema de clases sociales, que junto al patriarcado retroalimenta los intereses del sistema capitalista actual. La realidad latinoamericana y en concreto la salvadoreña es compleja y no podemos caracterizarla de forma lineal y cerrada. No es correcto seguir reproduciendo discursos generalizantes, pues el aspecto simbólico es parte de esta reproducción adultocéntrica.

Es importante relevar la singularidad de las generaciones para desde ahí construir procesos de movilización, fundados en el respeto a la diversidad y además diseñar estrategias de acción desde los propios mundos juveniles, en relación con otros grupos sociales. En definitiva, si el adultocentrismo es negativo, discriminante y excluyente, siendo un subsistema sociocultural que está perjudicando a las juventudes, impidiendo su desarrollo y su participación activa y protagónica. En ese sentido, planteo la necesidad de repensar las agendas en común y optar por propuestas más profundas, que se enrumben a cambiar esta realidad que genera situaciones penosas e incluso de violencia sutil, muchas veces no visualizada y perversamente naturalizada por las mismas personas o instituciones políticas.

Me inclino a la idea de compartir espacios en donde fomentemos la unanimidad y el consenso informado, en participar juntos como líderes y lideresas de todas las ideologías para mejorar nuestra democracia, pero también propongo que discutamos temas más profundos y más delicados, cuestiones de fondo que incluyan la estructura cultural, social, política y económica que configura las facetas de nuestra realidad. Retémonos de manera colectiva jóvenes, porque estamos obligados moralmente a transformar esta situación injusta y desigual.

Los jóvenes debemos actuar hoy. El Salvador nos necesita.

Tags:

  • el país que viene
  • juventud
  • oportunidad

Lee también

Comentarios