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El azúcar y la higiene dental

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La caries dental es el término médico usado para describir las cavidades o agujeros en nuestros dientes. Este proceso comienza cuando se consumen ciertos alimentos o bebidas y parte de estos se queda en nuestros dientes. Se forman ácidos orgánicos y esto sirve de alimento a la placa bacteriana lo que causa la caries dental.


Tradicionalmente se ha culpado exclusivamente a los hidratos de carbono y al azúcar de la caries, ya que pueden ser fácilmente degradados por estas bacterias, produciendo ácidos que aumentan el riesgo de caries.

Sin embargo, debe tenerse en cuenta que el impacto de estos carbohidratos depende del tipo de alimento, de la frecuencia de su consumo, del grado de higiene dental, de la disponibilidad de flúor, de la función de salivar y los factores genéticos.


El azúcar no es el único alimento que contiene carbohidratos que pueden ser utilizados por las bacterias en la boca. El azúcar de los zumos de frutas, frutas secas, pan, papas fritas y galletas también puede ser fermentado por las bacterias, lo que lleva a la producción de ácido.


Además, los alimentos que contienen almidón y que permanecen en la boca durante mucho tiempo corren mayor riesgo.


De hecho, el azúcar no sería el primer factor fuerte para desarrollar caries. 


Son las personas que sufren de desnutrición o que tienen flujo salival bajo, quienes tienen un mayor riesgo de caries dental. También en este apartado, un problema fuerte es no tener prácticas adecuadas de higiene bucal.


Consecuente con ese planteamiento, ha habido una reducción sustancial en la incidencia de caries durante los últimos 20 años en países donde el agua fluorada o pasta de dientes es ampliamente utilizada. 


Esta tendencia es bastante independiente de la ingesta de azúcar.


En concreto, la solución para evitar la caries no depende de dejar de consumir azúcar o carbohidratos, sino en llevar a cabo toda una serie de medidas preventivas. Enjuáguese la boca con agua después de cada comida y luego de comer dulces o bocadillos y cepíllese los dientes con regularidad.


La observación más importante surgida de los estudios epidemiológicos recientes es que cada vez más las poblaciones se caracterizan por una disminución de la prevalecencia de caries en las generaciones jóvenes, independientemente del consumo de azúcar y otros carbohidratos.


Es decir, en los países donde la higiene bucodental es satisfactoria y los niveles de consumo de azúcar se mantienen estables la presencia de caries continúa decreciendo.


Los programas de prevención de caries deben enfocarse en la adecuada higiene bucodental y la fluoración. Según la FAO y OMS, los problemas de salud dental no requieren recomendaciones dietéticas adicionales o distintas de las aconsejadas para el mantenimiento de la salud general.

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