Lo más visto

El camino de la transparencia

El miércoles, Marcos Rodríguez, el subsecretario de Transparencia, hizo un balance de los alcances, durante sus primeros tres meses de vigencia, de la Ley de Acceso a la Información Pública (LAIP). De entrada, dijo que el evento, realizado en un hotel capitalino, era pagado gracias a la cooperación extranjera.
Enlace copiado
El camino de la transparencia

El camino de la transparencia

Enlace copiado
Rodríguez explicó que lo que más ha costado para echar a andar la LAIP es la transformación de la actitud en el gobierno mismo: “de funcionario a servidor público”.<p>También, como un lastre, está la ausencia del Instituto Nacional de la Información. Para Rodríguez, no es excusa para cumplir con la ley, pero lo cierto es que impide una mejor contraloría del ejercicio público.</p><p>Por ejemplo, para explicar por qué se denegó a una periodista de LA PRENSA GRÁFICA la solicitud sobre la elaboración del presupuesto de la Corte Suprema de Justicia, Rodríguez, retomando un caso similar, con el Ministerio de Salud, dijo que las instituciones no están obligadas a difundir información en proceso de formación. Es decir, mientras el presupuesto no esté finalizado no se puede conocer cuáles son las prioridades originales que los funcionarios imprimen en su proyección de gastos.</p><p>Sin embargo, si estuviera en funcionamiento el instituto, cuya formación debe ser avalada por el presidente Mauricio Funes (los integrantes originales, electos por sectores, fueron rechazados por el mandatario y la Secretaría Jurídica de la Presidencia dirige las asambleas para escoger a nuevos delegados), las peticiones podrían ser analizadas a mayor profundidad y no se debería partir de lo que se supone no se debe divulgar. De entrada, hay un problema en esta concepción, pues desde el hecho que estamos ante acciones realizadas en instituciones del Estado, se parte –salvo excepciones en materia de seguridad nacional– que deberían ser del dominio público.</p><p>Pero bueno, Marcos aseguró que en el presupuesto del próximo año ya se contempló la partida financiera para el instituto. Por ahora, la subsecretaría que él dirige ha asumido algunas de las funciones del instituto.</p><p>Es así, reveló Rodríguez, que se ha solicitado al Ministerio de Salud que divulgue la lista completa de las medicinas que están disponibles en todos los hospitales públicos. En un principio, dijo el funcionario, la cartera de Estado se opuso, porque al conocer cuáles eran los medicamentos a disposición subiría la demanda.</p><p>De inmediato, y en respuesta a un tuit que publiqué, el Ministerio de Salud envió un link con el informe semanal de abastecimiento. En efecto, no aparecen las medicinas, una por una, sino solo porcentajes de desabastecimiento.</p><p>Según esto, el hospital con menos desabastecimiento (6.1%), en todo el país, es el de San Francisco Gotera, en Morazán.</p><p> Para lograr ese cambio de actitud en los funcionarios, para que se consideren servidores públicos, hay también otros grandes escollos. Desde la Subsecretaría de Transparencia poco se puede hacer para que, por ejemplo, el Órgano Judicial sea más transparente.</p><p>En el caso de las municipalidades, también fuera del ámbito del Ejecutivo, la estrategia de Rodríguez ha sido “presión y apoyo”. Aún así, de las cinco alcaldías a las que dieron seguimiento –San Salvador, Santa Tecla, San Miguel, Santa Ana y Antiguo Cuscatlán– ni una sola dio datos sobre viajes, contrataciones, sueldos y concesiones.</p><p>&nbsp;</p>

Tags:

  • opinion
  • editorial

Lee también

Comentarios