¿El cansancio de los años...? “No estacionarse”

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Intento no sentir demasiado el cansancio de los años, pero no puedo evitar la fatiga en los días que no tengo aunque sea un mínimo proyecto para el día de mañana... si no tengo un pensamiento que me alerte y que me diga: “Intenta escribir una prosa o un poema o un comentario para LA PRENSA GRÁFICA o vivencias personales, o de la familia, alegres, positivas, lee buenos libros para nutrir la mente, lee la Biblia para alimentar el espíritu, o anímate a sembrar un clavel o una rosa o deléitate con el volar errático de una linda mariposa o con los silbidos alegres de los pájaros cantores que comparten el rico sabor de la fruta que les ofreces en platos aéreos en tu pequeño jardín... o dar un paseo a pie para compartir saludos, conversaciones o sonrisas con quienes te encuentres en el camino”. Recordemos que el porvenir está por-venir pero que está más cerca –Dios mediante– el día de mañana. Es cierto, los años cansan, pero sobre todo cuando no tenemos metas o pequeñas ocupaciones para este día y para mañana, cuando pasamos los días sentados en un sofá viendo televisión o en una mecedora o en una hamaca meciéndonos con las neuronas sin trabajar o acostados en una cama viendo para el techo, pero sin pensar en que hay muchas cosas que pudiéramos hacer con las fuerzas que todavía nos quedan a los que hemos vivido más de los 80 años, yo ya cumplí 89 por la gracia de Dios. Y no olvidemos dar gracias a nuestro Padre Eterno cada mañana, por cada nuevo día que nos regala y poner en Sus manos a todos nuestros seres queridos, a nuestros amigos y a nuestros prójimos en El Salvador y en el planeta. Atentamente sugiero ”No Estacionarse”, mis estimados contemporáneos guanacatlecos.

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