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El caos vial como fuente de ingresos

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El Gobierno salvadoreño percibe en concepto de 4 impuestos casi $0.75 por cada galón de combustible que consumimos (incluyendo el desperdiciado). El consumo total de combustibles es cercano a 350 millones de galones anuales, que significa un ingreso por impuestos casi de $ 262 millones/año. La ecuación es elemental: a mayor consumo mayores ingresos.

Con los cotidianos atascos viales –solo en los 590 km² del Área Metropolitana de San Salvador– se desperdician cerca de 432,000 galones de combustibles por día, lo que significa que en un año de 300 días laborales desperdiciamos casi 130 millones de galones, que equivalen al 37 % de la importación total anual y que genera al menos dos cosas: 1- incremento de la factura petrolera anual en casi $250 millones, que pagamos los conductores, castigando la economía nacional, y 2- solo ese desperdicio incrementa los ingresos del Gobierno por los impuestos mencionados en cerca de $68 millones/año.

Conociendo la mentalidad de nuestro dirigente político típico (de cualquier ideología) la decisión es muy fácil: hay que percibir esos $68 millones anuales (¡o más!) que generan los combustibles desperdiciados; quizás sea por ello que nada se hace por mejorar la fluidez vial. ¡Incluso se hacen acciones incorrectas evidentemente para complicar la circulación vial y mejorar tales ingresos! Citaré tres ejemplos al respecto, pero podría agregar decenas de ellos.

1- La calle a Los Planes de Renderos tenía hasta hace algún tiempo dos carriles de subida y uno de bajada, como debe ser en toda ruta de montaña. El ancho del rodaje que es de 10.80 metros (para 3 carriles) se reseñalizó pero con solo una línea amarilla al centro, delimitando dos carriles de 5.40 metros cada uno, obligando a los conductores que suben a circular a la velocidad del más lento, con gran desperdicio de combustible, tiempo y paciencia. ¿Ignorancia o malicia?

2- El tramo de la 59.ª avenida entre alameda Juan Pablo y calle Progreso mide 820 metros y tiene 5 semáforos. Debería circularse con alto en uno y paso libre en cuatro semáforos, demorando 2 minutos máximo. Ahora se toman en rojo los 5 semáforos y en al menos 2 de ellos esperar hasta 3 luces rojas (debido al cortísimo tiempo de la luz verde), lo que puede tomar hasta 17 minutos para recorrer tal distancia, generando gran desperdicio de combustible a los casi 86,000 vehículos que allí circulan en día laboral. ¡Empeorar la programación de tales semáforos ya es imposible!

3- Recientemente el bulevar Romero fue cerrado en hora pico crítica (viernes, 5 a 7 p. m.) para reconstrucción judicial de un accidente vial, generando un congestionamiento fenomenal. ¡Comentario crítico es innecesario!

La evidencia anterior respalda mi propuesta pública presentada en este periódico (16/05/15) de crear un organismo autónomo (como el DOT de EUA), integrado por técnicos para administrar nuestra movilización vial en general (tránsito, transporte colectivo, de carga, etcétera) con la eficiencia como objetivo y que a través del tiempo daría muchos más ingresos al Gobierno (vía IVA sobre el consumo local diverso, incrementado con las divisas ahorradas en la factura petrolera y en otros rubros) que con el esquema perverso que se cuestiona en esta nota. Los incentivos deberán ser hacia lo positivo y nunca a lo negativo para la población. ¿Cuándo empezamos a hacer bien las cosas? El caos vial total es una amenaza a cortísimo plazo. ¡Y nos afecta a todos!

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