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El crecimiento económico suficiente es factor vital para el avance del país

La inversión no está a la altura de lo que se requiere y el empleo, como acabamos de señalar, es raquítico e insuficiente. En primer lugar se hace sentir la falta de una apuesta productiva de país que haga posible atraer inversión y generar empleo, sobre la base de la certidumbre realista y de la seguridad confiable.
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Los datos disponibles sobre la situación de la economía nacional y su incidencia en las condiciones de vida de la población vienen indicando desde hace bastante tiempo que los salvadoreños estamos constantemente expuestos a una serie de factores críticos que impiden que la ciudadanía prospere y que el país se desarrolle en la forma debida. Hace ya buen rato que se perdió el liderazgo que tenía nuestro país en estos campos, y los efectos de ese retroceso progresivo se hacen sentir cada vez con mayor impacto en el ambiente. Se habla de toda esta temática casi a diario, pero lo que no se ve es la toma de decisiones y la puesta en práctica de estrategias que apunten a la solución de los problemas concretos.

Según el más reciente informe de coyuntura presentado por FUSADES, durante 2017 más de 38 mil salvadoreños se quedaron sin encontrar empleo formal, y esa cifra va creciendo porque cada año una gran cantidad de jóvenes salen al mercado laboral con muy pocas perspectivas de insertarse en el mismo. Esto, según el mencionado informe, responde a un cúmulo de condiciones adversas, entre las que sobresalen la incertidumbre y la inseguridad. Es decir, lo que se revela de los análisis de esta compleja problemática es que no hay hasta la fecha análisis técnicos, planteamientos políticos ni proyectos concretos que correspondan a lo que se necesita para enrumbarse hacia las soluciones verdaderas.

La inversión no está a la altura de lo que se requiere y el empleo, como acabamos de señalar, es raquítico e insuficiente. En primer lugar se hace sentir la falta de una apuesta productiva de país que haga posible atraer inversión y generar empleo, sobre la base de la certidumbre realista y de la seguridad confiable. Ahora que estamos por tomar definiciones electorales en lo legislativo y en lo municipal, y muy pronto también en lo referente a quiénes serán responsables de la conducción nacional desde el Ejecutivo, es más que oportuno puntualizar en el imperativo de que todas las energías institucionales se pongan en línea para encarar de veras la problemática que está sobre el tapete de lo más urgente por hacer.

El haber dejado pasar tanto tiempo sin emprender las iniciativas motivadoras y ordenadoras que la realidad exige es ya un peso insoportable para toda la sociedad, y más aún para aquellos sectores más expuestos y vulnerables. Este déficit de acción, que ya se volvió crónico, tendría que motivar respuestas consistentes desde los ámbitos políticos, sociales y económicos. Es hora de poner en marcha la construcción de un plan de nación que tenga como meta fundamental la apertura de nuevas condiciones de vida para todos los salvadoreños, sin distingos de ninguna índole. Esa es la gran tarea del momento.

Necesitamos crecer en todos los sentidos, y hacerlo en forma sostenible y progresiva. Si eso no se consigue, la incertidumbre continuará erosionando el sistema y la inseguridad seguirá trastornando la convivencia.

Las decisiones del electorado tendrían que estar orientadas no por las simpatías coyunturales sino por los criterios de fondo. El país necesita perspectivas de futuro que sólo se abrirán si hay sustentos de presente.

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