Lo más visto

Más de Opinión

El cuadro

El presidente promueve e instaura la polarización extrema. O estás conmigo o estás en mi contra.

Enlace copiado
Florent Zemmouche - Colaborador de  LA PRENSA GRÁFICA

Florent Zemmouche - Colaborador de  LA PRENSA GRÁFICA

Enlace copiado

Si fuese un espectáculo paródico que buscara por definición lo cómico, no estaría mal. Ninguna genialidad tampoco porque no hay que exagerar y en este caso lo genial es imposible, pero sería un entretenimiento como cualquier otro. El problema es que se trata en realidad de las conferencias de prensa del presidente Bukele. Entonces, ninguna gracia y mucha preocupación.

El  jueves 24 de septiembre por la noche, Bukele hizo una nueva cadena nacional, de aquellas repetidas, a menudo infinitas y laboriosas que afecciona y a las que nos ha acostumbrado ya. Pudo así lucirse en uno de sus juegos favoritos: hablar y hablar, para atacar, mentir, engañar, dividir. No ha inventado nada, la idea es antigua: «dividir para reinar». El presidente promueve e instaura la polarización extrema. O estás conmigo o estás en mi contra. Dos bandos, dos colores, dos extremos: ningún medio, ningún matiz, ninguna razón. En el mundo bukeliano, criticar a Bukele significa necesariamente ser de ARENA o del FMLN; criticarlo significa apoyar por ejemplo a Rodolfo Parker cuando es total y naturalmente posible criticarlos a los dos y afirmar que Bukele solo destaca por su similitud con la gran mayoría de nuestros políticos.

Los famosos “mismos de siempre”. Pero esto solo es una parte ínfima del vasto engaño. Hay uno enorme, tan grande que ha molestado al mismo Bukele que se ha traicionado al mostrarlo abierta y explícitamente: las negociaciones con las maras. Y le puede doler. Si hay algo que se podía felicitar en el primer año de este gobierno era el descenso significativo de la cifra de homicidios diarios en el país aunque siempre se haya cuestionado el misterioso “Plan Control Territorial”, es decir el cómo y el porqué. Ahora, señalar la existencia de reuniones secretas con las pandillas muestra el engaño y desnuda al tramposo.

Cuando lo interrogaron al respecto el jueves pasado, el presidente interpretó el guion que había predicho en Twitter el periodista Roberto Valencia: Bukele se detuvo solo sobre el hecho que los mareros siguen mezclados en las cárceles para desacreditar toda la investigación que indicaba que ya no era el caso. Bukele no mencionará otro tuit de Valencia que dice: “El diálogo entre la Administración Bukele y la MS-13 es un hecho irrefutable”. Frente al matiz, Bukele busca polarizar sin nunca matizar para engañar. Mejor el silencio. O mejor aun, este argumento en la cima de las estrategias retóricas para argumentar y convencer que hubiera desatado los celos de un Cícero: “los documentos del Faro son falsos porque... son falsos”.

Ese es el cuadro que se nos presenta. Un atril, detrás Bukele, detrás una gran representación de Monseñor Romero, pintura rodeada de dos soldados. A la izquierda, una pantalla, imprescindible para el presidente digital. En frente, los miembros del gobierno obedientemente sentados en línea, atentos a cada palabra del maestro gurú. Eso podemos ver en una foto que ha circulado en las redes sociales que muestra una escena mejor aun pues en la pantalla aparece el padre Tojeira. Bukele lo mira con la sonrisa despectiva y arrogante del mal alumno patán sentado al fondo de la clase y celoso de las capacidades de su compañero. Ahí está el cuadro, con el verdadero profesor aquí, Monseñor Romero, que mira por un lado a uno de sus mejores alumnos, y por el otro, a uno de los peores.

Lee también

Comentarios

Newsletter
X

Suscríbete a nuestros boletines y actualiza tus preferencias

Mensaje de response para boletines