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El descenso epidemiológico: ¿real o imaginario?

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Óscar Picardo Joao / Carlos Moisés Hernández - Centro de Modelaje Matemático

Óscar Picardo Joao / Carlos Moisés Hernández - Centro de Modelaje Matemático "Carlos Castillo-Chávez" UFG; Universidad de Colima, México opicardo@asu.edu / carlosmh@mac.com

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El descenso de la curva epidemiológica de covid-19 en El Salvador es soñado, ordenado, progresivo y perfecto; la caída mantiene una cadencia estadística envidiable, y mientras en los demás países de la región los datos son erráticos o crecientes –habiendo tenido procesos de apertura más o menos graduales– aquí todo funciona como un reloj, como si todo hubiese sido bien planificado; valga aclarar, como todos lo sabemos, no ha habido cuarentenas en los últimos meses, ni entendimientos políticos o técnicos, tampoco enfoques epidemiológicos; sin embargo, ahí está el descenso, estadísticamente perfecto... (gráfica 1).

Llevamos 15 días en descenso, y las vacaciones del 1 al 6 de agosto NO han tenido ningún impacto estadístico; sabemos que los restaurantes y centros turísticos han estado cerrados, pero de que hubo vacaciones las hubo y de que la gente fue al mar y al lago no cabe dudas, entonces nos preguntamos ¿cuál es la razón de ningún impacto? Sin embargo, al margen de los datos, nos alegramos –si fuese real– de este descenso.

Para muchos, el "Día de Oración" ha tenido su correlato; así es, Dios ha querido ayudar a El Salvador, más no a otros países, no se lo merecen por impíos, herejes y apóstatas, aunque a la comunidad científica, ateos y agnósticos no nos convence esta teoría. Pero les vamos a dar un par de claves de razonamiento:

1.- La curva baja, pero los casos de San José Villanueva se mantienen con la misma intensidad, ritmo y cadencia. Pese a que no se pasan pruebas desde el 20 de julio, cada día hay entre 3 y 6 casos nuevos en este municipio. Ahora, ya tiene parte de la respuesta hipotética: efectivamente, los datos no son muy confiables y válidos, esa es la razón de los comportamientos atípicos o muy ordenados.

2.- Vamos con otra hipótesis más extraña. Nótese en el siguiente cuadro el comportamiento de estos datos oficiales entre el 5 y 22 de mayo: ¿Usted cree que las estadísticas funcionan en pares?, ¿dos días altos y dos días bajos? No; efectivamente, esto es un patrón subjetivo de quien carga los datos. Aquí tiene otra prueba que sustenta la hipótesis anterior (cuadro 2).

Calculemos que CIFCO 3 va al 76 % de avance, y este 24 % que necesita para terminar, así como vemos la obra y sin ser especialistas, no serán menos de 2 o 3 meses –con suerte–; sabemos que CIFCO 2 está casi vacío, pero sería bochornoso terminar la epidemia en el país y no saber qué decirle a la prensa y a la ciudadanía: Disculpen, nos gastamos como 50 millones de dólares en CIFCO 3 por las dudas, por nuestras progresiones matemáticas... Pero, políticamente hablando, CIFCO 3 debe estar listo antes que la pandemia culmine, nos guste o no nos guste, y se debe comprar tiempo epidémico... Pero no olvidemos, un hospital es mucho más que edificios, la esencia de un hospital son los médicos, enfermeras y técnicos.

Dado que el R0 de este virus ha sido muy alto, especialistas internacionales en biometría y estadística señalan que el fin de la pandemia o epidemia en un país es cuando alcanza 1.2 decesos por 1,000 habitantes, el saldo faltante es lo resta para el fin de la epidemia, una cifra muy alta y preocupante, aun en discusión; con 5 infectados que queden por ahí, un rebrote es seguro y la pandemia sigue, a menos que se cuente con controles epidemiológicos muy estrictos. La posibilidad de estos datos y los controles estadísticos debería ser el eje de la discusión académica, pero esto es imposible para el Gobierno.

Al final, las preguntas que nos hacemos son: ¿Todavía debemos confiar en estos datos oficiales? ¿Qué sigue después de esto? Cualquier cosa puede suceder... Los datos no son muy reales que se diga.

No nos extrañemos de que el descenso se mantenga y que a partir del 7 de septiembre tengamos un pico de casos progresivo y "preocupante", luego un nuevo pedido de cuarentena y estado de emergencia bajo el adagio "Yo se los advertí". Ojalá nos equivoquemos, pero por el momento seguimos muy Cartesianos: "Dudo, luego reviso las estadísticas".

Da la impresión que esto está siendo manejado por marketing y no por estadísticos, matemáticos o epidemiólogos.

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