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El desencanto político

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A vísperas de un año electoral y con muchos temas políticos ventilados por todos los medios de comunicación digitales e impresos y que no es para menos las elecciones municipales, legislativas y pronto las presidenciales. Se escucha por doquier el malestar que la clase política ha ocasionado durante muchos años en la población salvadoreña y más aún en la juventud salvadoreña que oscila entre el 35 % y 40 %, edades entre los 18 y los 30 años según datos de la DIGESTYC y el último censo realizado en 2007.

Somos un país altamente quejista, en el cual protestamos en contra de todo y de nada, lo cual tiene parte de razón el hecho de no ser conformistas, y el de reclamar a nuestros gobernantes el fiel cumplimiento de sus promesas de campaña; tal cumplimiento no ha sido visible para la población en general, y que al contrario se ha visto fuertemente golpeada en sectores como es el caso de la delincuencia, el desempleo, el alto costo de la canasta básica, el poco o nulo acceso a la educación de sus hijos e hijas, entre otras necesidades básicas que toda sociedad medianamente civilizada debería tener.

El Salvador responde al término “Post-murder”. ¿Qué quiere decir esto?, que objetamos cuando todo ha ocurrido, con medidas mediáticas y asistencialistas que desde los gobiernos han querido paliar momentáneamente tales necesidades de la población y que en tiempos de campaña son fácilmente manipulables y más aún cuando no tenemos una cultura política que nos enseñe a discernir tal situación.

Es triste y lamentable que en cada elección hay cada vez menos votantes, dichos votantes faltantes podrían cambiar el rumbo de nuestro país. Y como año tras año venimos escuchando la frase “si no trabajo no como”, y están en la razón, pero lo que estas personas no se dan cuenta es de que es la oportunidad de escoger a nuestros representantes en el gobierno, y serán ellos quienes decidirán por nuestra vida y la de nuestra familia en los próximos tres y cinco años respectivamente; por lo tanto dependerá de ellos la generación de ese empleo, la posibilidad de ser un país verdaderamente educado y realmente seguro, como toda la población lo desea.

Es momento de actuar, y no continuar con ese desencanto hacia la política, porque como afirma en sus escritos Aristóteles “el hombre es, por naturaleza, un animal político”, que quiere decir que no podemos separarnos de ella ya que la política no es únicamente acudir a las urnas a ejercer nuestro derecho y deber... hacemos política desde que nacemos, desde que tenemos un nombre, desde que tenemos una familia, desde que vivimos en una comunidad. Como salvadoreños y seres humanos que deseamos mejorar nuestra calidad de vida, debemos tomar el control de nuestro país. Tenemos que participar activamente en todos los espacios que se nos habiliten para lograr un verdadero cambio para bien, y es hora de actuar exigiéndoles a los candidatos verdaderas propuestas de desarrollo y dicho desarrollo debe ser viable y sostenible, y debemos ser muy curiosos: investigar y leer, no dejándonos engañar... porque como decía Platón: “El precio de desentenderse de la política es ser gobernado por los peores hombres”.

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