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El deseo de poder ayudar a los más necesitados

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Ricardo Antonio Ibarra Manzanares, Colaborador de LA PRENSA GRÁFICA

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En este artículo me refiero al señor George Soros, a quien no tengo la dicha de conocerle personalmente, pero he podido leer alguna de sus obras, una de ellas relacionada con la “Globalización”, que de acuerdo con sus datos biográficos, presentados en su obra por el prestigiado Henry Kissinger, laureado con el Premio Nobel de la Paz en 1973, quien señala que el autor es de origen judío, que le tocó que vivir una de las épocas más críticas en Europa y más vergonzosas que ha presenciado la humanidad con el surgimiento del nazismo; el personaje que hago alusión nació en Budapest, Hungría, en 1930, quien emigró hacia Inglaterra en 1947, en donde realizó sus estudios en Economía Financiera en la prestigiada Universidad de London School y que posteriormente emigró hacia Estados Unidos de América en 1956, quien tuvo la virtud de convertirse en una persona exitosa y que esos éxitos lo ha sabido compartir, con las personas y países más necesitados y que no ha escatimado esfuerzo alguno invirtiendo más de 32 billones de dólares en concepto de cooperación a través de su fundación: Open Society Foundation.

Es admirable lo que es capaz de hacer un solo hombre cuando tiene deseos de servir a la humanidad, y este tipo de ejemplos es el que deberían tomar países como el nuestro que históricamente ha sido víctima su población de dirigentes políticos que han hecho de las crisis económicas y sociales los grandes negocios, para enriquecerse de una manera inescrupulosa de las arcas nacionales y las fuentes de financiamiento de la cooperación internacional, que si toda esa cooperación que ha recibido este país desde 1970 hasta la fecha hubiera sido bien utilizada es bien probable que ya se hubieran reducido significativamente los niveles de pobreza a que se encuentra sometida la población, y al mismo tiempo habría más oportunidades para la mayoría y no habría necesidad que nuestra gente tuviera que emigrar hacia otros países en condiciones infrahumanas y humillantes.

En este país necesitamos personas como George Soros, que sean capaces de generar riqueza y que esa riqueza sirva para desarrollar este pequeño país, pero para ello es necesario que surjan nuevos líderes capaces de transformar nuestra nación, que se despojen de intereses personales y que aprendan a responder a las necesidades de una nación que ya casi no cree en nadie, se necesita recobrar la confianza y que surja una nueva clase política que sepa orientar los destinos de este país hacia una verdadera democracia, impregnada con justicia, seguridad, transparencia y libertad, para que nos pueda llevar al camino de la paz con prosperidad, pero para todos y no solo para un grupo privilegiado.

Repliquemos el buen ejemplo de George Soros, liberémonos de tanta mezquindad y resentimientos sociales y permitamos que se fomente la creatividad empresarial que en vez de estorbar la inversión que esta sea incentivada y que no le pongamos obstáculos a las nuevas empresas que quieren surgir, porque es la empresa privada la que genera riqueza y trabajo y hace que las naciones se desarrollen.

Bien lo señala Soros: “Que la iniciativa privada es más eficiente que el Estado a la hora de crear riquezas” y sostiene que los Estados tienden abusar de su poder y que la libre competencia a escala global ha liberado la inventiva de emprendedores talentosos y ha fomentado las innovaciones tecnológicas.

Prácticamente lo que sostiene Soros es que el capitalismo dentro de su nueva forma de globalización debe de humanizarse, ya que existe un gran desequilibrio entre los países desarrollados y subdesarrollados.

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