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El discurso de Bill Clinton

El pasado miércoles 5 de septiembre, el expresidente de Estados Unidos Bill Clinton pronunció quizás uno de los mejores discursos que se le conocen hasta la fecha durante la Convención del Partido Demócrata.
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El discurso de Bill Clinton

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<p>[email protected]&nbsp;</p><p>A título personal es uno de los políticos que yo más admiro, y es quizá el mejor orador que jamás haya pisado una tarima. Después de haberlo escuchado esa noche me quedé deseando que nuestros políticos salvadoreños hayan tenido la oportunidad de verle, no porque estuviera tratando de defender una receta para el desarrollo, sino porque dio una lección de civismo político al mundo entero.</p><p>No entraré a evaluar el trasfondo ideológico del discurso. Lo que sí quiero resaltar es el momento en que con franqueza y humildad habló sobre unión nacional y entendimientos. “Cuando los tiempos son duros, el conflicto constante suele ser la política idónea; sin embargo, lo que funciona en el mundo real es la cooperación. Nadie es dueño de la verdad todo el tiempo, y un reloj arruinado marca la hora correcta dos veces en un día”.</p><p>Era un mensaje constructivo y esperanzador para una sociedad americana que actualmente está dividida y viviendo una campaña política de ataques sin mayores propuestas. A mi juicio, esta frase se debería de enmarcar en grande en el fondo del Salón Azul de la Asamblea Legislativa de nuestro país, y en cualquier oficina de cualquier partido político.</p><p>Nuestro país sufre de una polarización política profunda, que nos tiene anclados en el pasado sin darnos la oportunidad de medio ver hacia el futuro. Pareciera que en este país el deporte más practicado se llama “descalificación”. El juego consiste en descalificar a aquella persona que da una buena idea cuando este pertenece al equipo contrario. Vivimos en un país donde parece que las ideas no importan. Si lo dice el contrincante simplemente no sirve. Así jamás prosperaremos.</p><p>Las grandes naciones del mundo se han hecho con base en consensos, trabajo en equipo y unidad nacional. Así han salido del subdesarrollo países como Chile, Singapur, Irlanda y la India. Países donde se trazaron las grandes apuestas del desarrollo y que se respetaron no importando la ideología del partido en el poder. Bill Clinton se lo ha recordado al mundo entero. Los objetivos son más fáciles de conseguir cuando existe una cultura de cooperación. Y vaya que lo ha dicho el que para muchos ha sido el mejor presidente de la nación más poderosa del mundo, y el que le dio a Estados Unidos el mayor crecimiento económico de los últimos 50 años.</p><p>Sobre esas palabras deberían de reflexionar los políticos salvadoreños. Estamos cansados de ataques personales y de la falta de entendimiento para la elaboración de políticas públicas. Tener dos extremos totalmente opuestos no es beneficioso para ninguna nación que aspira el desarrollo. Es indispensable que ambos extremos se puedan sentar a dialogar con sensatez, que lleguen a acuerdos comunes, tracen una dirección para el país, y acuerden no desviarse de esta mientras uno o el otro esté en el poder.</p><p>Si la cooperación es algo que sienta bien en la familia, en las comunidades, en el deporte, en las empresas, no veo por qué no ha de funcionar en la política. Como salvadoreño que amo a mi país espero que algún día podamos sentirnos orgullosos de tener a políticos que piensen como Bill Clinton, y sobre todo, que puedan ser tolerantes y capaces de sentarse con alguien del lado contrario para buscar entendimientos que generen verdadero bienestar.</p><p>&nbsp;</p>

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