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El ejemplo que nos dio Boston

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Los medios de información de diferentes países del mundo dieron a conocer el atentado terrorista realizado por los hermanos Tsarnaev, con ocasión de realizarse el maratón de Boston, donde participan corredores de diferentes países. Utilizaron ollas de presión marca Fagor, de fabricación española, para elaborar bombas mortíferas y llevar a cabo el atentado criminal. Muy similar a los tambos de gas licuado que los terroristas de las FPL utilizaron para lanzarlos desde plaza Suiza al Ministerio de la Defensa.

La Policía de Boston desarrolló una eficaz búsqueda de los responsables, obteniendo resultados positivos en pocos días, actuando “con aplomo y con plomo”, como se merecen estos criminales. Nada de treguas ni regalarles $33 millones, mientras los salvadoreños carecemos de todo.

También los habitantes de Boston salieron a las calles para aplaudir a los agentes policiales por el éxito obtenido.

En El Salvador, la cosa fue al revés, los criminales terroristas con ayuda de extranjeros, enquistados en organismos internacionales, obligaron a esos Acuerdos de Paz, poniendo de rodillas a la Fuerza Armada, no obstante que los terroristas con sus acciones violentaron de pasta a pasta el Código Penal.

Las FPL secuestraron a 130 empresarios, los extorsionaron, obteniendo $200 millones adjudicándose públicamente la autoría de muchos secuestros, por medio de comunicados que obligaron a publicarlos.

Asesinaron a cientos de personas, no me cansaré de señalar el asesinato del doctor Antonio Rodríguez Porth, a quien, además un miliciano “chiquito, picoso y negro como su conciencia”, le dio el tiro de gracia el mismo que le puso la bomba cónica al doctor Roberto García Alvarado, fiscal general, destrozándole su cabeza. Qué notoria moralidad.

Las FPL, a opinión de Ronald Reagan, era la organización más asesina de América, y el comandante Leonel González, hoy Salvador Sánchez Cerén, confesó en su libro “Con sueños se escribe la vida” que él era el comandante en jefe de ese grupo guerrillero; además, celebró el bombazo de las torres gemelas. Excelentes ejemplos de moralidad.

En El Salvador, al contrario de Boston, los terroristas secuestradores, comunistas, hoy son funcionarios, y la Fuerza Armada les rinde honores en actos oficiales. Otros, sin serlo, tienen un gran poder de mando, a quienes los políticos partidistas de diferentes colores y los traidores a los intereses de la patria les “bailan el cumbo”, como perritos de circo, por los dólares que les tiran.

Actualmente, enfrentamos diferentes modalidades de terrorismo: el bélico, que lo desarrollan los criminales descuartizadores. El moral, que lo ejerce la actual administración corrupta, despilfarradora, utilizando una “banda de aprovechados”, para urdir planes para violentar la Constitución, mientras otros siguen desvalijando los fondos del pueblo. De palabra, que se desarrolla con las declaraciones ridículas de funcionarios, como decir: “Fui a ver al fiscal para ponerlo de nuestro lado”, se ve que el generalísimo no conoce la Constitución; el artículo 193 establece que la función del fiscal general es velar por los intereses de la sociedad. Que alguien se lo explique varias veces para que lo entienda.

La otra declaración es la del “don”, cuando dijo que los criminales descuartizadores extorsionan para cubrir sus necesidades económicas. Esto es lo más ridículo que se ha escuchado en la historia mundial.

El económico, que tiende a la destrucción financiera y así crear miseria. Campo propicio para los Albas.

El ejemplo de unión lo dio Boston; el de valor, los venezolanos, especialmente las mujeres, con los cacerolazos, enfrentándose a los chavistas.

Unión y valor es lo que nos hace falta para defender a El Salvador de esta banda de corruptos, traidores de ayer y hoy, debiendo ir a prisión hasta devolver el ultimo centavo del pueblo.

Tags:

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