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El enfoque sistémico en la lucha contra la corrupción

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Javier Castro De León

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Durante esta semana se han llevado a cabo una serie de actividades alrededor del mundo por el Día Internacional contra la Corrupción, que se conmemora cada 9 de diciembre, siendo este un momento propicio para reflexionar sobre la importancia de combatir este flagelo mundial que tanto daño le causa a los países, esfuerzo que debe verse bajo un enfoque sistémico e integral, el cual nos involucra a todos.

El Consorcio por la Transparencia y Lucha contra la Corrupción tuvo por sexto año consecutivo su Semana de la Transparencia, y durante las conferencias inaugurales, académicos de INCAE disertaron sobre las consecuencias de la corrupción en el desarrollo económico y en el progreso social. Se señaló que este flagelo vuelve más pobres a los países y afecta a las personas más vulnerables, pues los millones de dólares que se pierden por la corrupción sirven para engrosar los bolsillos de los corruptos en lugar de atender las necesidades más apremiantes de la población. Asimismo, afecta el crecimiento económico y la competitividad, ya que tal como se expuso, la corrupción se convierte en un impuesto oculto, y mina el clima de inversión, pues se pierde credibilidad como un lugar confiable para hacer negocios, lo que tendrá como resultado que habrá menos fuentes de empleo. Pero la corrupción también tiene otros problemas muy serios, ya que socava las instituciones democráticas, y hace que las personas desconfíen de las mismas, lo cual es bastante peligroso, pues esto constituye terreno fértil para caudillos y regímenes antidemocráticos.

Por las razones anteriores, debemos insistir con vehemencia en que exista mayor transparencia y rendición de cuentas, y que se prevenga y sancionen los actos de corrupción, tanto de corruptos como de corruptores. Los profesores de INCAE enfatizaron en que la lucha contra la corrupción debe tener un enfoque sistémico, en el que intervienen tres actores, cada uno con sus respectivas responsabilidades: el Estado, el sector privado y los individuos.

En lo que respecta al Estado, hay mucho que hacer, pero se resume en honestidad y en aplicar la ley. Claro que debe haber reformas, como por ejemplo, mejorar los procesos de elección de funcionarios que llegarán a las instituciones de control de la corrupción; aprobar algunos cuerpos normativos, como una nueva ley de probidad, y la ley del servicio público. Además, mejorar la investigación de los delitos de corrupción; fortalecer a la FGR y el Órgano Judicial; tener mecanismos de depuración efectivos en el sector justicia; auditar los gastos reservados; volver eficaz a la Corte de Cuentas, y fortalecer la transparencia en el financiamiento de los partidos políticos, etcétera.

De parte del sector privado, cumplir la ley y además se debe contar con programas de ética, integridad y cumplimiento, que permita tener mecanismos para prevenir y evitar actos de corrupción. En cuanto a los individuos, ser íntegros y cumplir nuestros deberes ciudadanos; no tolerar la corrupción y no normalizarla, y tener una cultura de denuncia, así como desempeñar un rol protagónico como contralores de las instituciones públicas exigiendo rendición de cuentas.

La corrupción causa estragos en los países, y es por ello que, de forma sistémica, desde nuestras esferas de acción, debemos asumir nuestra responsabilidad y contribuir para erradicarla.

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  • corrupción
  • Semana de la Transparencia
  • enfoque sistémico
  • reformas
  • cultura de denuncia

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