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El enfrentamiento permanente, actores y temas

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Ruben I. Zamora

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Para la democracia salvadoreña, el panorama político no deja de ser sombrío: llevamos más de un año de confrontación permanente entre el Órgano Ejecutivo y los otros dos Órganos Fundamentales del Gobierno, el Legislativo y el Judicial, y que gradualmente se está esparciendo a la Sociedad Civil; un enfrentamiento tan prolongado que no tiene antecedente en nuestra vida independiente.

Por una parte, tenemos al Órgano Ejecutivo, encabezado por el presidente Bukele, que pretende dominar a los otros dos Órganos Fundamentales del Gobierno (Legislativo y Judicial), sin importarle violar la Constitución y las Leyes patrias: para ello, hace uso de las instituciones públicas entre las que destacan: Casa Presidencial, Gabinete de Gobierno, Policía Nacional Civil, cúpula de las Fuerzas Armadas, la OIE (instrumento de espionaje interno), cuenta con tres partidos políticos: Nuevas Ideas, GANA y Cambio Democrático, y establece su relación con la sociedad mediante un aparato publicitario estatal de dimensiones y agresividad nunca antes visto, pero costeado con nuestros impuestos.

Este aparato tiene un doble objetivo central: por un lado, enaltecer la figura del presidente Bukele como líder indiscutible del país mediante el ataque y vilipendio sistemático a todo el que se le oponga, sin importar si es cierto o simple mentira las acusaciones; y por el otro, concentrar todo el poder posible en manos del presidente, transgrediendo toda disposición constitucional o de ley secundaria que sea obstáculo para lograrlo; por ello, su inmediato objetivo es ganar el 28 de febrero un número de diputaciones que le permita controlar la Asamblea Legislativa y a partir de allí al Órgano Judicial y las demás instituciones estatales de segundo grado que la Asamblea elige.

Si alguien duda de lo que estoy afirmando, basta que vea la campaña electoral actual en la que el partido oficial, N. I., lo único que constantemente le pide al pueblo es votar por Nayib, que, por cierto, según la Constitución, es el único salvadoreño que no puede ser electo como diputado, esto es acompañado por el lema de campaña de GANA pidiendo el voto para que sus diputados trabajen para Bukele; esto es exactamente tratar de repetir lo que los Acuerdos de Paz erradicaron después de 50 años de dominación militar; entonces, los diputados del PRUD y PCN, partidos oficiales, eran la mayoría pero solo aprobaban si el Coronel de Casa Presidencial les daba permiso. Hoy lo que estos dos partidos quieren hacer es repetir el pasado, con la única variación que hoy es un civil en vez de un militar.

Frente a esto, se ha ido desarrollando una creciente oposición política, formada por dos grupos; el primero compuesto por instituciones estatales entre las que destacan: la Corte Suprema de Justicia –especialmente su Sala de lo Constitucional–, la Asamblea Legislativa, la Fiscalía General de la República, la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos, la Corte de Cuentas y un buen número de concejos municipales; el segundo grupo es la Sociedad Civil, a través de sus organizaciones, instituciones, gremios y grupos ciudadanos que han emprendido la tarea de defender la democracia republicana; se trata de un amplio conjunto de participación ciudadana compuesta de empresarios, sindicalistas, universidades, centros de pensamiento, sacerdotes y pastores, medios de comunicación, etcétera, que a pesar de tener intereses y objetivos diversos, han coincidido en el análisis que nuestra democracia está en un serio peligro de desaparecer y han asumido el común objetivo de defenderla, cumpliendo así con el deber político constitucional que nos manda en su artículo 73.2: "Cumplir y velar porque se cumpla la Constitución de la República".

Hay un despertar de este deber en la Sociedad Civil, cuando a pesar de su diversidad, se presenta sólidamente unida para defender la democracia ante el peligro que el actual gobierno significa para ella; lo hizo el 9 de febrero del año pasado cuando el presidente Bukele usurpó la función del presidente de la Asamblea Legislativa, rodeado de las FF. AA. y la PNC y se logró pararlo; lo ha repetido con su amplia condena, llena de insultos, a los Acuerdos de Paz, pero en vez de borrarlos de la historia patria, lo que ha logrado es que su aniversario resalte su presencia; hemos tenido una lluvia de pronunciamientos, de dentro y fuera del país, defendiendo los Acuerdos y más de 40 organizaciones de la Sociedad Civil trabajan unidas, pidiendo a todos y cada uno de los candidatos un compromiso serio con la "Plataforma de Defensa de la Democracia y la República" plasmada en 8 puntos concretos.

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