Lo más visto

Más de Opinión

El financiamiento de la educación

¿Es posible dar un salto cualitativo en la educación, el bienestar y el desarrollo nacional? Parece una tarea difícil dados los serios cuestionamientos en la política, economía, gobernabilidad, institucionalidad, medio ambiente, entre otros.
Enlace copiado
El financiamiento de la educación

El financiamiento de la educación

El financiamiento de la educación

El financiamiento de la educación

Enlace copiado
A pesar de ello, la educación es la posibilidad privilegiada para transformar el escenario social mediante el fomento del talento humano en una dimensión integral e integradora.

Hay que insistir que no habrá desarrollo, ni mejor bienestar de la población sin un sistema educativo de calidad.

En tal sentido, es necesario que la sociedad demande una visión de largo plazo, exija inversión seria, programada, sostenida y de manera incremental hasta convertir el financiamiento educativo en un instrumento legal que asegure el aumento progresivo del PIB a esta cartera. Sin embargo, se trata de invertir más y mejor, es decir con eficiencia y eficacia, orientado a la calidad en los aprendizajes y una institucionalidad del Estado coherente y comprometida con esta visión.

En las últimas décadas, las reformas educativas y políticas públicas no logran el objetivo estratégico planteado, se han orientado hacia la extensión del acceso y a lo que llamamos barreras de entrada y permanencia. Por consiguiente, el resultado se limita a la ampliación de cobertura en el nivel básico. Aun así, los niveles de educación inicial, parvularia y media representan un verdadero desafío, las bajas tasas netas de cobertura implican rezagos en el desarrollo integral de la niñez y menores oportunidades para que la juventud finalice la secundaria.

El financiamiento educativo limita el esfuerzo orientado a la calidad. Este bajo nivel de inversión impide que el Gobierno logre cubrir las necesidades básicas educativas. Empero, es importante reconocer que esta cartera de Estado ha sido bastante eficiente en cuanto a su ejecución, oscilando entre el 93 % y 99 % en los últimos años.

La ejecución presupuestaria del ministerio pasó de $472 millones en 2001 a $764 millones en 2011 (diferencia de $292 millones). Este crecimiento representa un 61.86 % en los 10 años, una tasa promedio anual de crecimiento del presupuesto ejecutado de 7.4 %, una participación dentro del presupuesto total del gobierno central de 16.61 % y un 3.14 % del Producto Interno Bruto a precios constantes, porcentaje inferior al promedio de América Latina.

Las estimaciones recientes indican que El Salvador requiere una inversión superior al 5 % del PIB para cumplir con las metas de educación para “todos” y más del 6 % del PIB si se quiere universalizar la educación como lo indica el mandato constitucional y el enfoque de derechos. En lo inmediato representa más de $1,000 millones adicionales.

Lo anterior plantea la necesidad de establecer por la vía política y legal un instrumento que permita garantizar el incremento continuo y constante del presupuesto de educación, elevándolo a niveles por encima del 6 % del PIB y, asimismo, que se reconsidere ampliar el horizonte de logros hasta el año 2025, avanzando hacia este de manera gradual y con una clara estrategia de gratuidad plena como parte del enfoque de derechos.

La buena noticia es que si hay opciones, el desafío se enmarca en diferentes estrategias, todas viables pero que requieren visión, conocimiento, voluntad y consenso político. En este año electoral, en donde todos expresan su prioridad por la educación, se debería aprobar la ley del financiamiento educativo que asegure el largo plazo.

Tags:

  • Desarrollo
  • Educacion
  • PIB

Lee también

Comentarios