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El foco no está en los incendios

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Bjorn Lomborg

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Las escenas de devastación causadas por los incendios de Australia han sido desgarradoras. ¿Cómo detenemos este sufrimiento? Para muchos activistas y políticos, la respuesta es clara: con políticas climáticas drásticas. Cuando examinamos las evidencias, esta respuesta tan simple no es suficiente.

Australia es el territorio más propenso al fuego del planeta. En 1900, el 11 % de su superficie se quemaba anualmente. Hoy en día, alrededor del 5 % del país se quema cada año.

En 2100, si no detenemos el cambio climático, las temperaturas más altas y el aumento de la aridez probablemente se traduzcan en un aumento de 0.7 puntos porcentuales en la superficie quemada, lo que en Australia supondrá pasar del 5.3 % al 6 %.

Este aumento no es trivial, y constituye un argumento a favor de una acción efectiva contra el cambio climático. La política más práctica y mediática es, con diferencia, un aumento drástico de la inversión en innovación energética baja en carbono, para así reducir el precio de la energía verde y resolver el desafío climático.

Desafortunadamente, muchas informaciones sobre los incendios de Australia han acentuado las razones para impulsar una agenda específica, apoyándose en tres ideas: que los incendios forestales son peores que nunca, que esto es debido al calentamiento global, y que la única solución pasa por que los líderes políticos se comprometan a reducciones aún mayores de las emisiones de carbono.

A nivel mundial, los incendios forestales queman menos tierra de lo que solían hacerlo. Desde 1900, el área global quemada se ha reducido en más de un tercio, debido a la agricultura, la extinción de incendios y la ordenación forestal.

Sorprendentemente, esta disminución se observa incluso en Australia. Los satélites muestran que entre 1997 y 2018 el área quemada disminuyó un tercio. La actual oleada de incendios en Australia ha quemado menos terreno que en años anteriores.

Cuando los medios de comunicación sugieren que los incendios de Australia son "de una magnitud sin precedentes", se equivocan. La diferencia este año es que los incendios se han producido principalmente en los dos estados más poblados. Pero sugerir que los incendios son causados por el calentamiento global se basa en tener en cuenta estas dos regiones más afectadas e ignorar el otro 87 % de la masa continental de Australia, donde el área quemada se ha reducido.

Las estimaciones de algunos colegas sobre el futuro de los incendios en Australia prevén un aumento a largo plazo en el área quemada debido al calentamiento global. Pero estas estimaciones muestran que el efecto del cambio climático no aumentará el área quemada en Australia hasta la década de 2030 o 2040. Una nueva revisión de los datos disponibles sugiere que en realidad no es posible detectar hoy un vínculo entre el calentamiento global y los incendios en Australia. Solo será posible observar un aumento en la década de 2040. Las imágenes que provienen de Australia son impactantes, pero estas no deberían imponerse a la ciencia.

Junto con muchos otros activistas, los Verdes australianos argumentan que la prevención de incendios se basa en "una transición rápida hacia una economía de energía renovable". Las promesas de reducción de carbono de los políticos no van a hacer nada.

Aunque Australia hubiese eliminado por completo el uso de combustibles fósiles en 2012, el modelo climático estándar de la ONU muestra que el impacto en los incendios de este año sería imposible de medir.

La débil y defectuosa respuesta es decepcionante. Necesitamos invertir muchos más recursos en I+D de energía verde para desarrollar soluciones a medio plazo frente al cambio climático. Y también deberíamos centrarnos en la gran cantidad de medidas directas que ahora podrían ser de ayuda.

Los científicos que estudian los incendios nos han dicho una y otra vez que el aumento de los niveles de combustibles fósiles hace que los incendios forestales extremos sean mucho más probables. Las quemas controladas reducen de forma económica y efectiva los incendios forestales de alta intensidad. Otras políticas sensatas incluyen mejores normas de construcción, podas mecánicas, líneas eléctricas más seguras, reducción de la posibilidad de propagación de incendios forestales causados por rayos, campañas para combatir los fuegos deliberados y reducción de la presencia de combustibles en las proximidades de zonas pobladas.

La respuesta más compasiva y efectiva a la tragedia de Australia sería poner el foco en las políticas que realmente pueden ayudar.

Tags:

  • incendios
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