El futuro del país será escrito con tu voto

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Alicia Quezada / Licenciada en administración de empresas

Alicia Quezada / Licenciada en administración de empresas

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El 4 de marzo se celebran las elecciones legislativas y municipales en nuestro país; el destino de los salvadoreños está en juego porque predomina en muchos la apatía para ejercer nuestro derecho constitucional.

Es comprensible que algunos se sientan desilusionados al no evidenciar los cambios que desearían, la apatía se hace presente cuando el ciudadano común observa que las personas que debían tomar las grandes decisiones no emprendieron acciones coherentes y efectivas que generaron beneficios a la ciudadanía.

En este contexto se escuchan algunas voces que intentan persuadir a la población para anular su voto, sin decir que anularlo equivale a no ir a votar, es entregarles el mando de la nación a las personas que elegirán políticos con los cuales no concuerdan nuestros ideales, dando poder a la minoría que sí harán valer su derecho, y eso nos limitará la oportunidad de buscar para nuestra nación el mejor bien posible.

Tomemos en cuenta que estamos ante una decisión crucial de nación: Cuando votamos por un candidato a alcalde le estamos dando la oportunidad de defender los intereses de sus conciudadanos, mediante la ejecución de políticas locales que tengan por objetivo mejorar la calidad de vida. En el caso de los parlamentarios, estamos eligiendo a nuestros legítimos representantes, dándoles iniciativa de ley y facultándolos para aprobar o rechazar con su voto los proyectos, decretos y acuerdos.

Se vuelve indispensable detenerse a pensar que anulando nuestro voto nos negamos la oportunidad de cambiar aquello que no nos gusta. Reflexionemos que votar es un derecho conquistado con mucho esfuerzo a través de los años y que hoy nadie nos puede arrebatar ya que está consagrado en nuestra Constitución.

Pero el voto, como derecho, debe ser ejercido de manera crítica, es por ello la importancia del voto cruzado, porque nos permite tener poder de decisión sobre partidos o políticos que no han trabajado honestamente por el país, además nos faculta para elegir a nuevas personas, o ratificar a quienes han demostrado competencia en su cargo.

Votar implica hacerse partícipe de las decisiones de país. Por ello debemos estar atentos, siendo analíticos y tomar en cuenta que un buen político no es aquel que nos está “vendiendo humo” para resolver problemas complejos, sino el que plantea soluciones factibles apegadas a la realidad.

La consulta popular reflejará en las urnas el clamor de los votantes por elegir a los mejores hombres y mujeres para formar parte del parlamento y dirigir las comunas; es a ellos a quienes les daremos la capacidad de mantener la educación gratuita, modernizar los centros de salud, fortalecer la agricultura, dignificar el trabajo y ampliar los programas sociales. En cambio anulando nuestro voto no lograremos nada.

Mientras que en otras realidades la gente lucha por tener el derecho a elegir, nosotros tendremos todas las facilidades para ejercer nuestro sufragio de manera personal, libre, directa y secreta. Tenemos la responsabilidad de honrar nuestro derecho y ejercerlo con responsabilidad.

Estas elecciones son una nueva oportunidad para construir un mejor El Salvador, nuestro país es un libro abierto con hojas en blanco de las cuales todos podemos ser partícipes. Por ello este 4 de marzo tomemos la decisión de escribir el futuro de nuestro país a través de nuestro voto.

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