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El gobierno del FMLN y los empresarios

Desde que llegaron los gobiernos del FMLN, el sector privado ha experimentado los cambios más importantes de su historia, reivindicando los grandes temas que antes le eran ajenos. No obstante, nunca han estado peor sus relaciones con el gobierno, necesitándose dos para bailar tango…
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Sobre El Salvador siempre se dijo que quienes mandaban eran “las 14 familias” y desde 1989 “el gran capital” concentrado ahora en un número menor de familias. Pero con los cambios del país y del mundo el empresariado nacional ha cambiado y cambiará aún más con la nuevas generaciones que han comenzado a asumir su conducción y liderazgo. No obstante, nunca han estado peor sus relaciones con el gobierno, necesitándose dos para bailar tango…

Los cuatro primeros gobiernos de ARENA (1989-2004) fueron muy afines al sector privado, pero ninguna atención pusieron al fortalecimiento de la institucionalidad y la separación de poderes, a la independencia y modernización del poder judicial y de la Fiscalía, y a la transparencia, probidad y lucha contra la corrupción. Y el sector privado tampoco. Pero desde que llegaron los gobiernos del FMLN, el sector privado ha experimentado los cambios más importantes de su historia, reivindicando los grandes temas que antes le eran ajenos.

En la presidencia de ANEP de Carlos Enrique Araujo (2010-2011) comenzó la transformación de ANEP con una línea concertadora, con dos ENADES –“Empleo, productividad y desarrollo” (2010) e “Institucionalidad para el desarrollo” (2011)– y con dos oradores de gran altura política e intelectual, los expresidentes social-demócratas Felipe González de España y Ricardo Lagos, de Chile. Pero el gobierno no correspondió a esta línea concertadora y constructiva liderada por Araujo. Los intentos del FMLN de asaltar y controlar la Sala de lo Constitucional, que hubieran sacado al país del marco constitucional, y la decisión del presidente Funes de sacar a los directores del sector privado de las instituciones autónomas sustituyéndolos por personas afines al gobierno y al partido endurecieron las posiciones de ANEP bajo el nuevo liderazgo de Jorge Daboub. La denuncia y la contención serían en adelante la línea dominante de ANEP y de los principales empresarios nacionales. Esta fue exacerbada por la guerra de Funes a Flores y a varios empresarios acusados penalmente, y por su ataque permanente que desgastó a ARENA y le posibilitó ganar, por un pelo, la presidencia a Sánchez Cerén, a cambio –supuestamente– de protección en su gobierno.

Contrariamente a la línea de su predecesor, el presidente Sánchez Cerén privilegió, desde el principio, el diálogo y el entendimiento, comenzando con la conformación de la Comisión de Seguridad y Convivencia Ciudadana. Pero el diseño del plan tardó un año y medio, y diversos participantes señalan que en su ejecución el gobierno invirtió las prioridades privilegiando la represión sobre la prevención, que nunca se instaló la comisión que vería los temas financieros, y que la ejecución va muy lenta. Así fue enfriándose la participación de muchos empresarios, que ven su inclusión de parte del gobierno como táctica para neutralizarlos y ganar tiempo.

Lo mismo les sucede a los grandes empresarios que desde 2011 integran el Consejo para el Crecimiento que forma parte del asocio entre los Gobiernos de Estados Unidos y El Salvador. Su apoyo con el Congreso y el Gobierno estadounidense fueron claves para la aprobación y principio de ejecución del FOMILENIO II cuyos desembolsos a la fecha alcanzan $20 millones. La ejecución del gobierno es muy lenta y tanto a nivel de las instancias políticas como técnica que lo representan, se observa una limitada presencia y participación de sus miembros. Si bien el secretario técnico que preside el consejo ha hecho su mejor esfuerzo, al gobierno le falta diligencia ejecutiva. Adicionalmente, la iniciativa y la participación del Gobierno de Estados Unidos pareciera ahora disminuida, expresión tal vez del enfriamiento de las relaciones entre ambos gobiernos.

Mas allá de los últimos zipizapes respecto a la elección de la presidencia y del consejo directivo de ANEP, de la opinión sobre el escogimiento del expresidente Aznar como invitado especial del ENADE y sobre la ausencia del presidente de la República y de su gobierno en el evento hay que reconocer la importante contribución de este último ENADES dedicado a “El Salvador libre de corrupción”.

Este enfoca el combate a la corrupción desde la sociedad civil para ejercer una auditoría más eficiente, desde el gobierno en la auditoría de fondos públicos y desde el sector privado al proponer que las 1,500 empresas que integren la ANEP adopten un código de ética que permita contar con mejores procedimientos de actuación con los diferentes actores con los que se relacionan.

Es imperativo nacional enfrentar la epidemia social expresada con la tasa de homicidios más alta del mundo, los bajos niveles de inversión y crecimiento, y la insostenibilidad de la deuda pública. Pero no se avanzará, ya lo sabemos, si se prolonga la confrontación entre el Gobierno y la empresa privada. El país no aguanta tres años más de confrontación entre ambos.

Responder a este desafío defendiendo la democracia, la institucionalidad y la economía social de mercado es la gran tarea del nuevo presidente de ANEP, Luis Cardenal, a quien le deseamos valor, sabiduría y suerte. Y lo es tanto o más para el Presidente de la República y su gobierno. Pero se necesitan dos para bailar tango …

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