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El grito desde Cinquera: Expropiar los medios productivos

¡Más claro ni el agua! Del rumbo equivocado por el que nos llevan a los salvadoreños, guiados por “el faro del socialismo del siglo XXI”, ahora el FMLN, con el timón del país en sus manos, quiere tomar un atajo que nos conduce, sin lugar a dudas, al abismo del comunismo.

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Con un estridente grito desde Cinquera, el secretario general del FMLN, Medardo González, aseguró que uno de los objetivos del FMLN es que los medios de producción se transfieran a manos del pueblo, lo que estaría dando paso a las puertas a la expropiación en el país. El máximo líder del partido oficial, quien se dirigió a la juventud efemelenista con un lenguaje bélico, incluso los llamó a que empuñaran el principio de que “ellos son los soldados de la revolución salvadoreña”... Además añadió: “El socialismo debe seguir ese proceso para transformar nuestra sociedad”, al tiempo que recordó a las “tropas”, que es necesario que el FMLN obtenga mayoría en la Asamblea Legislativa, así como más alcaldías en las próximas elecciones.

El comunismo, según una definición del columnista Víctor Muñoz Fernández, “es una forma de organización social, económica y política que tiende a la colectivización de los medios de producción. Las teorías comunistas, partiendo especialmente desde el marxismo, abogan por suprimir los medios productivos”. El comunismo es definido por varios conceptos. El igualitarismo es uno de ellos. Otra de las características del pensamiento comunista es “la lucha de clases” que, sin duda alguna, fue parte del llamado de trompeta en Cinquera, el pasado sábado. Lo que no dijo Medardo González, y hay que desatacarlo, es que históricamente, donde se implantó la colectivización de los medios de producción, existieron errores mortales que provocaron caos, miseria y hambrunas en otras repúblicas y territorios soviéticos, contándose los muertos en varios millones.

El comunismo es un sistema social, político y económico fracasado, tendiente al control de los medios de producción, distribución de los bienes productivos y de consumo. Se podría decir que el comunismo dejó de existir como tal, tras el derrumbe de la URSS en 1991 y la lapidaria caída del muro de Berlín. En la actualidad, no queda prácticamente ningún país que cumpla las ideas comunistas a la exactitud, pero aquí, en El Salvador, vemos que siguen políticas con grandes similitudes a los nefastos ideales comunistas.

Definitivamente, el fallecimiento de Fidel Castro ha ahondado aún más las incógnitas sobre el porvenir político de Cuba, especialmente en lo relativo a la continuidad del régimen comunista que rige el país desde que el comandante se hiciese con el poder en 1959. Su desaparición es uno más de los factores relevantes que se suma a la decisión de su hermano y sucesor, Raúl Castro, de cesar en sus funciones en 2018 y por supuesto, a las consecuencias del inminente arranque de la administración Trump. El último ensayo para mantener viva esa revolución comunista lo implantaron “los Castro” con Chávez en Venezuela, para luego expandirlo a otros países bajo los “nuevos empaques” populistas del “socialismo del siglo XXI” y el Alba.

Lo que debemos hacer los salvadoreños es abrir los ojos, que no nos pase lo del síndrome de la ranita hervida, porque el agua ya se calentó bastante y nos acomodamos a esa temperatura... Ya sabemos lo que le pasa a la ranita al final si no reacciona a tiempo. Así estamos nosotros, a punto de ser hervidos. No sé por qué no queremos vernos en el espejo de la historia, si por suficiencia o por ignorancia. Da igual. Cualquiera de las dos vale para equivocarse. “La vida solo puede ser comprendida observando el pasado, mas solo puede ser vivida mirando hacia adelante”. Søren Kierkegaard.

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