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El himno, la paz y el tirano

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José Miguel Fortín Magaña / Médico psiquiatra

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Curioso resulta que en estas celebraciones de los "Acuerdos de Paz", mismos que marcaron el fin de una guerra fratricida que costó la vida de miles de salvadoreños, el engendro de dictador que nos gobierna decidiera por tercera vez insultarnos a todos y volver a ningunear el fin de la guerra y lo que esta implicó.

Para ser franco, la primera vez que Bukele lo dijo, pensé que había vuelto a las andadas y de nuevo las sustancias psicoactivas estaban haciendo efecto, en esa mente que oscila entre la cordura y la insanidad, pero no era cierto; el megalómano personaje al momento de escribir esto, lo ha repetido ya dos veces, bofeteando a las familias de los muertos y a todos los que de alguna forma ofrendaron lo propio por conseguir la democracia que hoy nos cobija, incluyendo la memoria de su propio padre. Entonces, ¿por qué lo hace? La conclusión es muy simple: el tirano está intentando refundar al país; y en ese plan no cabe una guerra civil cuyos actores fueron, entre otros, gente del FMLN, ARENA y la Fuerza Armada sujeta a la ley. Es más, no cabe la mismísima Constitución, porque también fue forjada con el temple del acero de la libertad; y el mesiánico dictador no fue ahí el centro del nuevo orden que él pretende.

Bukele está intentando por todos los medios destruir la República. Pretende desmantelar sus instituciones o convertirlas en un remedo de lo que fueron; por eso necesita (no es que quiera, es que lo necesita) una Asamblea Legislativa constituida por lacayos serviles a su dinero, como Walterio Araujo o la inmensa pléyade de desconocidos focalizados (porque son focas) cuya única característica será levantar la aleta cuando el führer se los ordene. Por eso debe borrar la historia y por esto, los dos partidos opositores le son tan incómodos. ¿Entienden que en ese nuevo remedo antidemocrático el opresor absolutista no puede tolerar que aparezca alguien distinto a sí mismo? ¿Se percatan de que desde el principio, con aquello de las "nuevas" ideas estaba queriendo meternos en su nuevo orden?

Igual que en la Francia de Danton y Marat, el déspota pronto querrá que entremos en la época del terror. Aborrece los contrapesos y no tolera el disenso y por eso necesita desnaturalizar la Armada nacional y convertirla en su títere. ¡Cuánta razón tuvo el general Arce al advertir la necesidad de un ejército profesional para salvaguardar a la patria! Por eso ha mancillado los "Acuerdos de Paz" y a los combatientes de la guerra civil (incluyendo a los militares) y por eso se empeña en negar la tradición; porque como dice Santayana, quien no conoce la historia, está condenado a repetirla; y eso precisamente es lo que quiere este monstruo; la fábula del Nerón salvadoreño, un loco que más que enfermo, es malo y es capaz de quemarlo todo, para acusar a otros y reformular la historia.

Pero contra esos desmanes y la complicidad de quienes por miedo o por conveniencia le aplauden torpemente sin entender por qué, se levantan los hijos de la Patria que gritan el himno nacional a todo pulmón; y en una modificación lingüística moderna, recuerdan que es la paz la que es su dicha suprema, que siempre noble soñó El Salvador; y obtenerla fue su eterno problema; y conservarla, su gloria mayor.

Pronto decidiremos el futuro de la república y si hemos o no, continuar en democracia. El tirano sabe que está perdiendo popularidad y miente con cinismo para desmoralizar al contrario. Porque sigamos luchando por mantener nuestros ideales y evitemos sucumbir ante la tentación de la comodidad o el miedo, le pedimos a Dios nuestro Señor, cada día al levantarnos y cada noche al descansar.

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