Lo más visto

El hombre de los 300 atoles

Enlace copiado
El hombre de los 300 atoles

El hombre de los 300 atoles

El hombre de los 300 atoles

El hombre de los 300 atoles

Enlace copiado
Una vieja canción suena en el radiotransmisor de perilla colgado a un lado de la sombra que cubre el carretón estacionado a las afueras de una clínica del Seguro Social. Nadie pone atención a la música. Para muchos es un punto obligado antes o después de la consulta no para escuchar la radio, sino para “tomarse un atol gourmet en plena acera”, parado o sentado en una modesta silla de plástico.

El hombre que está atrás de los recipientes que guardan los atoles de diferentes sabores se llama Milton Granados, quien a sus 52 años cree haber encontrado su destino, la misión para la cual nació y el oficio que hace con alegría, “Atolero Gourmet”. Y es que hace ocho años después de fracasos como no lograr el “sueño americano” y ser declarado “no indispensable” en una maquila, decidió crear su propia empresa para no ser despedido nunca jamás.

Milton es de piel morena, siempre sonríe y atiende un carretón de su propiedad en el que vende las combinaciones de atoles más impensables que se pueda imaginar la gente. Los clientes de Milton lo buscan porque les ofrece variedades exóticas de atoles.

Champurrada (combinación de maíz tostado con chocolate), garbanzo, alpiste con soya, atado con leche, girasol, semilla de melón, de ternera (soya con atado), son algunas combinaciones de las casi trescientas recetas que dice tener en su menú y que ofrece a un público cautivo que siempre llega preguntando cuál es la novedad.

Milton es uno del 5.5 % de la población económicamente activa que según el Fondo Monetario Internacional (FMI) ubicó a El Salvador en el año 2015 como el segundo país de América Central con menos tasa de empleo formal, pero que debe sacar a pasear su creatividad para abrirse paso y llevar a casa el alimento, pagar las cuentas de energía, agua, vivienda y en general cubrir las necesidades básicas de sus hogares.

“Especial Atol Gourmet” es el rótulo que anuncia la empresa ambulante de Milton. Al frente de esa microempresa representada en un carretón, tres recipientes, vasos, servilletas y la atención al cliente, está un hombre que se niega a dejar de soñar. “Voy a crear una franquicia, a poner un local y si es posible patentar todas mis recetas”, me revela esperanzado en que será apoyado por el sistema financiero o las entidades que dicen impulsar a los empresarios en pequeño como él.

Según datos del Consejo Nacional de la Micro y Pequeña Empresa, unos 3,418 pequeños empresarios fueron atendidos de diversas formas para ayudarles a administrar y hacer crecer sus esfuerzos económicos. Milton lleva ocho años en esta cruzada personal y quizá por falta de información o interés no ha participado de estos planes.

La rutina del “Atolero Gourmet” comienza a las 5 de la mañana con un viaje al mercado para encontrar materia prima fresca. Tiene un sistema de molido propio, las recetas son inventadas por él y a partir de las 8 de la mañana comienza la venta.

La canción de la radio continúa sonando sin que ninguno de los clientes advierta que se trata de “Dreamer” (Soñador), una vieja melodía del grupo británico de rock Supertramp, que justo el día en que decidí tomarme un atol gourmet sonó como llamando mi atención y para que fijara mi curiosidad periodística en este soñador, que tiene fe y muestra una actitud desafiante a la adversidad a la cual parece que le perdió el miedo y le ayudó a descubrir un talento para combinar sabores, olores y el deseo de cambiar el rumbo de las cosas en su vida.

Tags:

  • seguro social
  • fmi
  • subempleo
  • empresa

Lee también

Comentarios