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El impacto de la neutralidad del internet

Por neutralidad del internet se entiende que los proveedores de servicios de internet deben tratar a todo tráfico de datos que transita por la red de igual forma indiscriminadamente, sin cobrar a los usuarios una tarifa dependiendo del contenido, página web, plataforma o aplicación a la que accedan, independientemente del dispositivo que usen para acceder.
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Joaquín Rivas Boschma / Gerente de Comunicaciones, Banco Agrícola

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Es decir, que las empresas proveedoras de servicios de internet proporcionan el mismo servicio a todos los usuarios y otros proveedores. En el tiempo, ha habido proveedores que han “ralentizado” la subida de archivos, o el compartirlos, con el ánimo de vender internet más rápido.

En el debate de la neutralidad o no de la red influyen factores políticos y económicos, y aunado a esto, la opinión pública. Por tal razón, muchos gobiernos regularon la banda ancha del internet, ajustándola como un servicio público; de igual forma regularon la oferta de servicios que puede brindar una empresa. Recientemente la Federal Communications Commission de EUA anunció la derogación total de las normas de neutralidad de internet aprobadas por el gobierno de Barack Obama en 2015, que impedía que las compañías proveedoras cobraran tarifas adicionales por un acceso más rápido a ciertos contenidos en la red.

De pasar la aprobación de ley correspondiente, las empresas proveedoras de servicios de internet, podrán bloquear, ralentizar o discriminar contenidos o aplicaciones. El negocio se vuelve atractivo, ya que podrán cobrarse todos los servicios, recaudar muchísimo más dinero e invertir en mejoras para sus servicios. En primer lugar, de expandirse la no neutralidad del internet va a permitir la extensión del servicio a comunidades más pequeñas y más rentables, partiendo del hecho de que se dará una discriminación de precios de conexión, yéndose la tendencia hacia una subida de estos.

Este efecto se dará en las empresas que están en línea, a las cuales podrán subir los precios de conexión, en caso quieran tener un acceso más rápido a internet. Hasta ahora toda empresa, sin importar su tamaño, poder o importancia tiene el mismo derecho de utilizar la red; tanto un emprendedor de un pueblo lejano, abriendo un blog o creando una aplicación sobre cualquier tema, como una empresa grande haciendo lo mismo sobre el mismo tema.

De quitarse la neutralidad, las empresas podrán decidir, de forma discriminatoria, a cuáles usuarios ofrecerán mayor ancho de banda y a quiénes van a limitar o dejar de ofrecer los servicios. El impacto lo van a sufrir directamente las empresas que operan en la red, en principio, y luego va a impactar en la experiencia del usuario por internet, ya que algunos servicios en línea, como el video streaming puede que se vuelva caro al cobrar un precio por este.

Otras empresas, como Netflix, van a pagar más caro por usar internet de mejor calidad y, por ende, cobrarán más a sus usuarios. Las empresas grandes aprovecharán su músculo financiero para apoderarse de sitios en la web para aventajar a los pequeños competidores, que hoy son más efectivos dada la neutralidad de la internet.

Internet tendrá menos variedad de servicios, los gratuitos desaparecerán, la innovación será limitada y la oferta diferenciada con base en precios. Por ejemplo, en Portugal se venden paquetes de internet como si fuese televisión por cable, y en Guatemala, Facebook vende ya ciertos servicios. La no neutralidad dará por efecto un internet diferenciado con base en los precios, donde el que más pueda pagar disfrutará de mayores beneficios que el que pague menos.

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