Lo más visto

Más de Opinión

El origen de nuestros prejuicios

“Es fácil vivir con los ojos cerrados, interpretando mal todo lo que se ve...” – John Lennon.
Enlace copiado
El origen de nuestros prejuicios

El origen de nuestros prejuicios

El origen de nuestros prejuicios

El origen de nuestros prejuicios

El origen de nuestros prejuicios

El origen de nuestros prejuicios

Enlace copiado
Vivimos en un país en donde miles de salvadoreños dejan al azar su vida mientras emprenden su viaje de mojados, todo por no esperar a que la muerte los encuentre a la vuelta de la casa, acá en tierras propias. Sí, esa es la realidad de muchos y aun así otros tantos se permiten etiquetar y criticar desbordadamente al que tienen a la par, fomentando el odio, el principal mal del que padece nuestra sociedad.

Somos una sociedad cruel, divisoria, capaz de marginar al vecino y de odiarlo desmedidamente. Esta es una sociedad que discrimina desde el silencio o desde el bullicio, somos la secuela de un conflicto bélico y el reflejo generalizado de la falta de cultura y educación. Somos un país en donde el más afortunado de haber recibido una buena vida y una buena educación es capaz de señalar al pobre de ser violento. Somos capaces de cantar en el estadio nuestro himno nacional a todo pulmón y acto seguido darle la espalda a los visitantes mientras ellos entonan el suyo.

El Salvador está lleno de burbujas, de fanáticos ideológicos y religiosos, de resentimientos. En el país más violento del mundo todavía hay quienes tratan mal a un empleado de algún almacén o supermercado por cuestiones que muy probablemente no estaban al alcance de dicho empleado. En un país como el nuestro, donde existe la extrema pobreza, hay quienes ven la caridad y las acciones humanitarias como una moda y una oportunidad para presumir de una foto en redes sociales.

Estamos jodidos... El Salvador nos ha dado lo que nos merecemos, lo que hemos sembrado, y la cosecha ha abundado para todos. La intención de mi texto no es ser un pesimista, pero es difícil ser optimista cuando nosotros mismos no aportamos a construir un mejor ambiente, una sociedad inclusiva y tolerante. Aún vivimos entre el clasismo, entre quienes creen que una posición económica privilegiada los vuelve incuestionables y superiores, o entre quienes creen que todo aquel que tiene dinero es un canalla.

¿Por qué traigo a mi texto todo este panorama? Porque este es el panorama de siempre, es esta serie de situaciones y acciones las que nos orillan a encasillarnos en plantear argumentos como “quieren privatizar el agua”, por poner un ejemplo, o en discutir sobre los “millonarios” de nuestro país, por poner otro. ¿Hasta cuándo vamos a seguir dividiéndonos entre nosotros mismos?

Vivimos en un círculo, vicioso, construido por nuestras acciones y nuestra forma de atacar a los demás, vivimos a la defensiva ante casi todo; vamos en tráfico y la mayoría conduce a la defensiva, por plantear una pequeña idea. Somos los arquitectos de la polarización y nos quejamos de los principales problemas de nuestro país, inseguridad, falta de educación, salud, entre otros. Pero si no somos capaces de salir de este círculo de prejuicios que descompone a nuestra sociedad, no seremos capaces ni siquiera de exigir los más mínimos cambios a nuestros gobernantes, quienes al final terminan siendo el reflejo de nuestra propia sociedad.

Por eso seleccioné esa frase de John Lennon para iniciar mi columna, porque considero que vivimos con los ojos cerrados e interpretamos mal todo... el origen de nuestros prejuicios.
 

Tags:

  • migracion
  • violencia
  • educacion
  • pobreza

Lee también

Comentarios