El plan de formación de docentes en servicio y sus riesgos

El Ministerio de Educación (MINED) lanzó en enero su plan de formación-capacitación por especialidades a maestros en servicio. Un proyecto ambicioso de dos años y medio de duración, cuyos riesgos pueden neutralizar el impacto esperado en la mejora de la calidad educativa.
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El proyecto incluye la capacitación de maestros especialistas en matemáticas ciencias, sociales, lenguaje, inglés, informática, etcétera, para primero y segundo ciclo, y para tercer ciclo y bachillerato, cuyas jornadas presenciales se realizarán los sábados. Es un plan visionario que busca el “dominio de la disciplina y especialización de acuerdo con el nivel educativo” de los profesores.

Además, entre sus características están el establecimiento de redes de docentes, procesos de reflexión sobre la práctica pedagógica, el establecimiento de una relación productiva entre el aula, la escuela y la comunidad, la promoción de la equidad de género y de la evaluación continua, el desarrollo del talento docente, la internalización del enfoque de ciencia, tecnología e innovación y la conectividad digital.

Sin embargo, desde hace varias semanas, los diferentes gremios magisteriales han hecho casi un punto de honor que esas capacitaciones de los maestros en servicio no se lleven a cabo los sábados, sino que se realicen entre lunes y viernes. Esta demanda se une a otras demandas de carácter salarial que los gremios podrían estar promoviendo con paros de labores desde el inicio del año escolar, y que, de alguna manera, pueden atenuar la ejecución de dicho plan. Los gremios también demandan la mejora de condiciones laborales, la infraestructura escolar, las herramientas de trabajo y los recursos didácticos necesarios para mejorar el rendimiento estudiantil.

Por otro lado, es imprescindible anexar a este programa el reconocimiento de los créditos académicos para que impacten los niveles y categorías del escalafón, y por lo tanto el salario del docente se vea mejorado, con lo que se saldaría una de las eternas deudas pendientes con el magisterio nacional.

Y por último, una vez terminado el plan, debe garantizarse la continuidad y sostenibilidad del mismo.

Sería frustrante para el maestro si no se logra el reconocimiento legal de los créditos académicos de los módulos de capacitación. Peor, si dichos créditos o  reconocimientos académicos (acreditación) no se vinculan a mejoras salariales por aplicación en el escalafón. Igualmente sería lamentable si no se consiguen los fondos para respaldar financieramente el plan y las mejoras salariales de los maestros que completen satisfactoriamente este proceso de actualización.

Junto a este importante esfuerzo de capacitación docente por especialidades, debería, simultáneamente, de llevarse a cabo un plan de formación inicial de nuevos docentes, con rigurosos requisitos de ingreso, permanencia y egreso de los futuros profesionales de la educación, y un plan agresivo, sólido y estable de capacitación para directores de escuela y asistentes técnicos del MINED, sin cuyo alineamiento efectivo a los nuevos criterios, el efecto en la calidad podría verse minimizado.

Gran responsabilidad la que asume este año no solo el MINED, sino también el gobierno central que en su Plan Quinquenal coloca a la educación como uno de los pilares básicos para el desarrollo del país, pero sin el apoyo financiero requerido para cumplir con sus metas.

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