El “presidenciable” necesario...

Los tambores electorales han empezado a sonar con fuerza, y los partidos políticos mayoritarios en contienda se encuentran en franca campaña (otra vez adelantada) para elegir sus candidatos... ¿dónde está el hombre o la mujer que el país necesita?
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El “presidenciable” necesario...

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<br /><p>A semejanza de Diógenes, que buscaba un hombre honesto en pleno día, requerimos de una lámpara que nos guíe entre las sombras e que envuelven nuestra realidad; y el período preelectoral al que ya nos lanzaron los “presidenciables” es propicio para reflexionar sobre el gobernante que El Salvador necesita.</p><p>Nuestro esfuerzo es estructurar una vía que nos conduzca a elegir a nuestros gobernantes... Mientras los partidos en campaña (como siempre adelantada) se encuentran en la búsqueda de su candidato o candidata, movidos ya por la influencia mediática o por las conveniencias partidarias, los salvadoreños debemos sopesar con mesura qué país queremos, y por lo mismo, qué gobernantes se necesitan para construirlo.</p><p>Los gobiernos anteriores y el actual no han podido encontrar las medidas que permitan sacar al país de la realidad violenta que vivimos, y es que nadie, ya sea persona o institución, podrá sacarnos de la situación en que nos encontramos, si la elegimos con base en preferencias políticas o intereses personales. Promesas y proyecciones electorales, sean cuales sean las razones, hasta hoy han sido, más que una exposición de propósitos honesta, una manera de captar votantes.</p><p>Aun así, el imbatible optimismo de los salvadoreños –a los cuales me sumo– nos lleva a participar con esperanzas renovadas en las elecciones. Lo cual es bueno para nuestra maltrecha democracia, y más bueno y fructífero si nuestro voto es conducido por la reflexión, y comprendemos que el desarrollo personal, económico, humano y espiritual está en relación directa con el gobierno que elijamos; ya que de nada sirve que tengamos aspiraciones e intereses personales si el país se corrompe en las manos de funcionarios públicos que luchan con tesón para ganar las elecciones y después... no hacen nada.</p><p>El próximo presidente de la República debe ser un hombre probo, de honestidad sin tacha, padre de familia capaz de convertirse en modelo para nuestra juventud, sensible ante las necesidades de la gente y dispuesto a poner toda su voluntad y su máximo esfuerzo para solucionar los males que se nos han vuelto endémicos.</p><p> “Necesitamos un verdadero estadista”, se dice frecuentemente y con demasiada facilidad, ¿pero qué estadista necesitamos? ¿Un estadista solo porque es “hombre de Estado”, o uno que pueda entenderse con los diferentes sectores políticos y económicos del país?</p><p> ¿Necesita el país un presidente incapaz de escuchar las voces que desde el pueblo se alzan, o uno que pueda encontrar su centro y su razón de gobierno en la búsqueda del bien común, que asuma sus responsabilidades y comprenda que el alcance estratégico de sus decisiones está más allá de los intereses y disputas partidarias o de los estratos sociales?</p><p>La participación en las elecciones, debe ser un acto consciente, de pensamiento alerta que nos guíe entre la maraña de promesas y la red mediática que pesca en río revuelto, para elegir al próximo gobernante.</p><p>&nbsp;</p>

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  • opinion
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