Lo más visto

Más de Opinión

El presidente no dijo nada nuevo...

Recién leí un editorial, con el mismo título de esta entrega, publicado por Noticias UCA y “retuiteado” por funcionarios del gobierno como un “ya ven, así son las cosas”.
Enlace copiado
El presidente no dijo nada nuevo...

El presidente no dijo nada nuevo...

El presidente no dijo nada nuevo...

El presidente no dijo nada nuevo...

Enlace copiado
Seamos francos: lo que no es nada nuevo es el tinte partidario del artículo, el uso de estadísticas a conveniencia propia y el de la psicología del colectivo como ciencia cierta.

Se nos dice que el miedo que sienten las personas es algo subjetivo, y que en nuestro caso, el de los salvadoreños, no es del todo justificable ya que según una encuesta propia “solo el 21.6 % de los encuestados fue víctima de algún hecho delincuencial y sin embargo la población que siente temor de ser víctima de un delito representa un porcentaje mucho mayor.

Una cosa son los hechos y otra la percepción de la población. Y en este segundo aspecto los medios juegan un papel fundamental”. La ridícula inferencia de esta aseveración es que solo aquellas personas que han sido víctimas deben sentir miedo, y que si sienten miedo sin haber sido víctimas es debido al fundamental papel que juegan los medios. Siento informarles a estos señores que el miedo que siente la población no es subjetivo, el miedo es real, esa alteración del ánimo que produce angustia, esa emoción tan básica y de suma necesidad para la supervivencia del animal, es, repito, real.

La amenaza que genera este miedo en la población no es una percepción, no estamos hablando de la carreta chillona o la Siguanaba, o del infierno en la otra vida, estamos hablando del infierno aquí y hoy en la tierra y reino del César; de conciudadanos que tienen que pagar peaje al delincuente para llegar a sus casas, pagar “renta” para poder ganarse la vida con sus pequeños negocios de supervivencia, esconder sus pertenencias cada vez que usan el transporte público, esconder a sus hijas solo porque al delincuente le gusta la cipota, no decorar sus casas en Navidad simplemente porque a la delincuencia no le parece; vayan al campo, arrogantes urbanos, donde reina el analfabeta, y los tales medios no tienen incidencia alguna. ¿Por qué el miedo? ¿El cadejo? ¿O serán las víctimas que a diario aparecen en las laderas y caminos de nuestros campos? Cientos al final del año.

Hogares e iglesias vejados por delincuentes, escuelas cerradas por amenazas, estudiantes asesinados, ¿percepción? Qué nos importan ARENA en 2007 o Funes; y eso es el pasado y para no volver, nos interesa el presente. Qué nos importan la oligarquía, el alineamiento de los medios, queremos resultados, no propaganda. Qué nos importan todas esas posturas académicas elitistas con sus inútiles aseveraciones, estériles debates y sesgadas investigaciones que tal vez llenen un par de egos, confundan temporalmente un par de neófitos estudiantes, pero que en nada abonan al diálogo nacional.

Decir que “...el proyecto de los grandes medios de comunicación alineados con la derecha es sembrar en el imaginario colectivo la percepción de que el Gobierno es incapaz de hacerle frente a la inseguridad...” y que “la izquierda no sirve para gobernar” es querernos tomar el pelo como bobos de pacotilla. Pobres “intelectuales”, ni siquiera se han percatado de que la tal derecha y la tal izquierda ya no existen (si es que alguna vez existieron), lo que existe es una clase política al servicio de la Partidocracia, cúpulas y dirigencias sedientos de tontos útiles. Todos los salvadoreños no queremos geniales discursos, profundos debates o chivas propagandas; mesas, talleres, consejos o treguas entre delincuentes; comisionados reciclados o alcaldes de otros lares, ¡queremos resultados! ¡Vivir en paz! ¿Mucho pedir? Dios, Unión, Libertad.

Tags:

  • carlos g. romero
  • libertad de expresion
  • violencia
  • inseguridad

Lee también

Comentarios