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El problema financiero de la economía está focalizado en el gobierno

La liquidez del gobierno se encuentra en el límite. Este es el punto central del entorno económico del país y es al que más se le debe prestar atención. Por primera vez, en abril pasado el gobierno cayó en impago temporal y llevó a que las calificadoras de riesgo degradaran la calificación soberana del país.

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En julio el gobierno logró solventar a tiempo el problema de impago de CIP recurriendo a fondos de CEPA, SIGET y ANDA. Las preguntas que quedan en la mesa hasta este día son cómo solventará el pago de $92 millones de octubre y hasta cuándo encontrará dinero en otras partidas, instituciones o en la reforma de pensiones.

En el marco del entorno político, hay un entrampamiento que condiciona a ARENA a empujar al gobierno para que realice un ajuste fiscal con fuertes costos para el gobierno, antes de dar los votos por nuevos endeudamientos; y, por el lado del gobierno, a empujar a la oposición a que dé los votos por nuevos endeudamientos o a que apruebe su proyecto de reforma de pensiones, y a posponer cualquier ajuste fiscal que le acarree costos en las próximas elecciones.

Por otra parte, el problema de iliquidez trasciende 2017. Entre 2019 y 2023 el gobierno tendrá que honrar cerca de $2,500 millones, comenzando en 2019 con casi $1,200 millones. Esto requiere necesariamente un acuerdo de ajuste fiscal con aprobación de préstamos.

La sentencia de la Sala de lo Constitucional sobre el Presupuesto ha introducido otra dimensión al entrampamiento. El gobierno en su propuesta de presupuesto que tendrá que presentar a la Asamblea Legislativa antes de que termine esta semana deberá someter a aprobación un presupuesto o bien equilibrado o con déficit pero con la aprobación de los préstamos para financiarlo, lo cual reproduce la dinámica del juego político descrito.

Favorablemente, el riesgo de iliquidez está focalizado en el área fiscal. En la cuenta corriente de la balanza de pagos notamos que el déficit respectivo se redujo de $1,211 millones en 2014 a $530 millones en 2016, lo cual es favorable financieramente y es el resultado de la disminución de los precios del petróleo, que le ha representado al país un ahorro en la factura de $688 millones en total en los últimos tres años.

Por su parte, los indicadores bancarios muestran riesgos normales, pues los coeficientes de liquidez y de solvencia se encuentran en 32 % y 17 %, por arriba de los mínimos respectivos de 17 % y 12 % y la mora está en 2 %. No obstante, un problema fiscal mayor rápidamente adquiriría carácter sistémico, afectando a todos los actores económicos.

También hay una presión internacional al alza de tasas de interés. El Banco de la Reserva Federal ha confirmado que comenzará a disminuir los 4.3 trillones de dólares que acumuló en letras del tesoro del gobierno y en títulos respaldados por hipotecas, comenzando con ventas de $10 billones mensuales y aumentándolas en $10 billones cada trimestre hasta llegar a la meta de retirar $50 billones mensuales de liquidez del mercado. Esta política que irá contrayendo la liquidez en la economía norteamericana presionará la tasa de interés. Vamos a una época de dinero más caro.

En este marco, estos días podría aprobarse apresuradamente una reforma de pensiones que con tantos agregados negociados resulte insostenible. Lo que verdaderamente se necesita es un acuerdo que conduzca a un ajuste fiscal ordenado y apropiadamente financiado, y a una buena reforma de pensiones sostenible y equitativa, que nos lleve a una situación financiera más estable y a concentrarnos en comenzar a recuperar las inversiones, el crecimiento y el empleo.

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