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El progresismo y el país de las “adas”

Basados en los hechos de los últimos años, podríamos describir al progresismo como un movimiento sin ideología alguna, que promete la redistribución de la riqueza
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Basados en los hechos de los últimos años, podríamos describir al progresismo como un movimiento sin ideología alguna, que promete la redistribución de la riqueza, y aprovechándose de la precaria situación de los pueblos genera expectativas de “lo mejor está por venir”, “nace la esperanza”, “viene el cambio”, la expectativa de la prosperidad, la eliminación de los ricos, de la oligarquía, el odio de clases es su principal alimento.

La espléndida generosidad del progresismo con el dinero de otros hace de los pueblos temporalmente menos pobres, y permanentemente ricos a los progresistas y sus seguidores.

Desafortunadamente, los pueblos regresan a su previo estado de pobreza ya que no hay erario que soporte las embestidas del voraz progresismo; destruye el tejido productivo de nuestras sociedades mermando las economías, dejando a los pueblos sin fuentes de trabajo; forzando a la juventud, única esperanza de nuestros pueblos, a la delincuencia o a la migración a otras tierras.

La evidencia indica que el progresismo pasa a través de diferentes etapas, las etapas del país de las “adas”: la de AVANZADA, algo así como “avant garde”, es algo novedoso, positivo disruptivo, que va a eliminar todos los males que nos agobian, las promesas de mundos sin mal ni peste; la de la PATANADA, en la cual vemos un radical cambio en el comportamiento de los líderes del movimiento, la urbanidad y la cívica son cosa del pasado, como lo es el respeto ajeno, el ad hominem reina en el debate; la de la PAYASADA, los pueblos se entretienen con el accionar de los líderes, cual circo de pueblo, la burla y el chiste es el pan de cada día, ridiculizar al adversario es la mejor arma; la de la BOBADA, no hay resultados, la desesperanza comienza, la culpa es de todos y de todo menos mía, reina el antónimo de la mea culpa, programa tras programa cada uno más tontiloco que el anterior; la de la gran SAQUEADA, desesperados por mantener sus privilegios, por proteger su accionar, meten la mano en el bolsillo de quien sea y como sea para perpetuarse en el poder a través del clientelismo creado y, más importante, perpetuar sus privilegios y abusos; la AVERGONZADA, avergonzados todos de ver a los grandes aspirantes a caudillos y sus asociados desfilando ante la justicia, reina la pena ajena por ellos, la pena propia de sus seguidores, aquellos fieles creyentes hoy defraudados; y finalmente, la fase de la gran DESCABELLADA, donde ya nada hace sentido, como dice Mujica “se dicen de todo y no arreglan nada”, “todos están locos”, “...está más loco que una cabra”, se desemboca en el inevitable caos.

Los líderes del progresismo no logran evolucionar de rey de pueblo a rey del pueblo, carecen de dirección, lo único que los motiva es aferrarse al poder; se rodean de secuaces, la meritocracia es una distante ilusión; discriminan al que piensa diferente, divide sociedades, siembra y cultiva el odio; no comprenden que su elección no es un cheque en blanco, que hay que rendir cuentas.

Me pregunto ¿y en nuestro querido El Salvador en qué etapa estaremos? Suerte la nuestra que no somos tierra de caudillos, los que han tratado amarrados terminan, somos la tierra del punche, o todos en la olla o todos en la playa. Lo que tanto anhelamos, todos los salvadoreños, es migrar del país de las “adas” al país de los “ados”, al país de los RESULTADOS; a un país donde los únicos colores que importan son el azul y blanco. Dios, Unión, Libertad.

Tags:

  • progresismos
  • poder
  • meritocracia
  • promesas

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