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El “racismo” que viene...

La gran mayoría de caucásicos norteamericanos –y muchos europeos– lo piensan, lo creen, pero les avergonzaba expresarlo... Con el ascenso de Donald Trump y sus políticas racistas la gente se ha animado más a comunicar sus ideas xenofóbicas; y con frecuencia se reportan en redes sociales episodios de norteamericanos insultando a latinos porque hablan español en Estados Unidos.
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Óscar Picardo Joao, Columnista de LA PRENSA GRÁFICA

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Le cueste o no creer, tenga o no dinero, si usted no posee la antropometría “aria” y no cuenta con un acento nativo inglés, literalmente, “no es considerado ser humano” por muchísima gente en Estados Unidos y en Europa. Si es latino y posee rasgos físicos como tal, el rechazo será mucho peor...

La cosmovisión de la superioridad racial tiene a la base principios religiosos, ideas filosóficas y un hálito de fanatismo peculiar propio de gente ignorante o mal ilustrados. En efecto, para muchos el dominio de la raza aria europea ha tenido que ver con la visión dominante de los proto-indo-europeos conquistadores, imperialistas y nacionalistas, quienes a su vez diseñaron interpretaciones teológicas y antropológicas, segregando quienes eran seres humanos y quienes no. Es similar a la estupidez sobre las líneas de sucesión dinásticas de la monarquía, gente que se cree superior o con vínculos que les conectan entre la deidad y la tierra. El debate llegó hasta paralizar las conquistas en el siglo XVI –Juan Ginés Sepúlveda versus Fray Bartolomé de las Casas (La Controversia de Valladolid, 1549)–, de donde se dirimió que los nativos americanos eran personas y podían ser bautizados, pero los negros no y así comenzó la etapa de la esclavitud y la migración forzada de negros hacia las costas atlánticas de América. A pesar de ello y de las luchas por los Derechos Civiles, hoy negros y latinos no somos considerados seres humanos en diversos lugares de Europa y Estados Unidos...

El “Super Hombre” (Übermensch) de Nietzsche, sumado a los dogmas nazistas de superioridad racial y a la carga visceral del Ku Klux Klan, han creado un coctel de supremacía blanca que incluye: homofobia, antisemitismo, anticatolicismo, anticomunismo, y xenofobia generalizada –contra latinos, negros, asiáticos, etcétera.

Es curioso que en toda América –del sur al norte– los caucásicos sean migrantes, y que reclamen como si fueran originarios o nativos un derecho absurdo de sentirse invadidos por otras razas, cuando sus antepasados torturaron, asesinaron e impusieron su cultura, lengua, costumbres y religión a los verdaderos nativos.

La mayoría de ciudadanos de América son migrantes, les guste o no aceptarlo, tienen apellidos irlandeses, ingleses, españoles, portugueses, italianos, armenios, judíos, entre otros. A pesar de ello, un importante sector, descendiente de migrantes, se siguen creyendo superiores. Criterios lingüísticos, culturales y estéticos les hace sentirse así.

No molesta tanto que se crean superiores, lo indignante es que no consideren seres humanos a los que son de otras razas... Los catalogan como “Aliens” –en inglés posee al menos siete acepciones: 1.- Extraño; 2.- No querido (unfriendly); 3.- Un residente nacido o perteneciente a otro país, que aún no haya adquirido la nacionalidad por naturalización; 4.- Trabajador ilegal; 5.- Ajeno; 6.- Persona separada o excluida; y 7.- Criatura extraterrestre. Es el concepto más abominable o desagradable para definir a una persona migrante o extranjera...

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