El rebelde voto cruzado

Continuamente escuchamos (sobre todo de miembros del Tribunal Supremo Electoral, TSE) que el sistema electoral salvadoreño para escoger diputados es de los más complejos en el mundo, debido a que ahora las papeletas tiene listas abiertas y desbloqueadas y, además, se puede ejercer el voto cruzado (es decir, los ciudadanos saben quiénes son los candidatos, ya que están sus rostros en las boletas, y pueden votar por varios de diferentes partidos).

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Luis Laínez / Subjefe de Información de LA PRENSA GRÁFICA

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Entonces, comienzan a decir que no solo se trata de contar votos enteros, sino que es fraccionado, que los que votan solo por rostro, pero solo en la lista de un solo partido, hacen marcas de preferencia que mueven el orden de los candidatos... A la larga, que lo mejor, para todos, es que se vote por bandera. Para poder contar votos enteros y no complicarse con el cambio del orden en las listas de candidatos.

El FMLN lo dice abiertamente. Que insta a votar por su bandera porque los primeros candidatos “son las mejores opciones” del partido. Algo así dijo José Luis Merino al justificar frente a Moisés Urbina, en “Frente a frente”, esta modalidad. Y, además, asegura que como el FMLN aspira ganar 12 diputados por San Salvador, solo visibiliza a la mitad de la planilla del departamento. Es decir, los otros 12 pasan a ser sencilla y llanamente “relleno”, así como se hacía antes de las listas abiertas y desbloqueadas.

ARENA no lo dice de forma tan clara como el Frente, pero cuando Ernesto Muyshondt exhortó ante los afiliados de ASTRAM el voto cruzado legislativo a favor de los candidatos de ARENA y de “su amigo, el chelito (Guillermo) Gallegos”, los comentarios en su contra en redes sociales fueron una avalancha. Y aunque no hubo un pronunciamiento oficial, el llamado al voto cruzado no hizo ninguna gracia.

De hecho, el magistrado Miguel Ángel Cardoza, del TSE, dice que históricamente el votante de ARENA ha votado por bandera. Lo más que hace es marcar rostros de candidatos del mismo partido, pero sin cruzar el voto.

De modo que para los grandes partidos, votar por rostro y cruzado es la expresión de la rebeldía. Y no son muchos los votos de esta naturaleza que se han dado en las últimas elecciones, desde que ha estado disponible.

Es decir, el voto cruzado sigue siendo una rareza en nuestro sistema electoral, recluido en zonas urbanas de San Salvador y prácticamente un desconocido en el interior del país.

Pero es válido. Y una forma de expresar a la clase política, de todos los partidos, que no son los dueños de toda la verdad. Que hay cosas buenas en todos los partidos (así como también hay malos candidatos) y que el soberano es el ciudadano, no las cúpulas de los partidos. Eso, para muchos militantes, suena a rebeldía. Y probablemente lo sea, pero vale la pena.

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