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El rostro humano de las carreteras de FOMILENIO II

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Los proyectos de infraestructura que implementa FOMILENIO II parten de una premisa que es fácil de entender pero difícil de implementar: después de sus proyectos nadie puede quedar “peor” de como estaba antes de que estos iniciaran. Esta frase nos lleva a encontrar la verdadera razón de ser de esas enormes máquinas amarillas moviendo grandes cantidades de tierra: la gente.

Todo mundo sabe que para construir o ampliar una carretera, en la parte de ingeniería, algunos de los aspectos más importantes a considerar son: la definición del tipo de pavimento a utilizar, la cantidad de vehículos que se espera que transiten sobre ella, el estudio de los suelos por donde se realizará la obra, o definir las dimensiones que tienen que tener las obras de paso a partir de las cantidades máximas esperadas de agua de los ríos y quebradas que la atraviesan. Además de la ingeniería hay, sin embargo, otros cuatro enfoques, de los cuales se sabe menos, pero que también deben estar presentes en todo proyecto de infraestructura vial.

El primero es el “medio ambiente”. Este enfoque exige que se hagan las compensaciones que permitan a las personas seguir viviendo en sus lugares de residencia en condiciones ambientales similares o mejores a las existentes antes de la ejecución de la obra. Es por ello que en FOMILENIO II estamos uniendo esfuerzos con el Fondo de la Iniciativa para las Américas (FIAES) para que las intervenciones ambientales se realicen en zonas prioritarias, que sean sostenibles y que generen beneficios a las comunidades aledañas.

El segundo es el de “género e inclusión social”, y consiste en abrir espacio para una mayor inclusión de mujeres y jóvenes en las obras. Como parte de este enfoque, FOMILENIO II apoyará al MOP para implementar un plan de integrar a mujeres y jóvenes en obras de albañilería, a quienes se les darán capacitaciones en coordinación con la Secretaría de Inclusión Social para prepararlas en tareas que tradicionalmente han sido realizadas por hombres.

El tercer enfoque es el de “reasentamientos”. Para ampliar una carretera se necesita adquirir terrenos aledaños. Algunos han sido adquiridos o fueron recibidos como herencia familiar. Existen también personas que viven o trabajan a la orilla de las carreteras, arriesgando sus vidas y las de sus hijos. Basta con bajarse a comprar un coco para escuchar las historias trágicas que casi todas las familias que se ganan la vida en estas zonas han experimentado. Solo en el tramo que va desde el desvío del Aeropuerto hasta el desvío de la Costa del Sol, sobre la carretera del litoral, se han podido contabilizar veintidós de este tipo de historias de vida. La política de FOMILENIO II con las familias que trabajan, son propietarias de terrenos o habitan en las zonas de impacto de la carretera consiste en proveerles de una compensación justa o de reasentarles en lugares adecuados, proveyéndoles de una vivienda digna.

El cuarto enfoque es el de “participación ciudadana”. Se dice fácil: tú no puedes llevar un proyecto a una comunidad sin preguntarle a la gente qué piensan de él, qué necesidades tienen, qué problemas creen que pueda causarles o, más importante aún, en qué puede ayudarles el proyecto para vivir mejor. Para estas personas, en todas las fases del proyecto, se abre un espacio para escucharlas.

El Salvador ha caminado en esta misma línea y muchos de sus proyectos viales ya incorporan estos enfoques en sus proyectos. FOMILENIO II además de hacer infraestructura dejará a este país una nueva forma de hacer muchas cosas. La principal de todas, que es más fácil que lo sienta nuestra corazón, consiste en dejarle un mejor mundo del que recibimos a nuestras nuevas generaciones.

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